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NO HAY D'ORS SIN TRES

Fue para mí un renovado honor presentar a Miguel d’Ors durante su recital poético el pasado 23 de abril en Logroño. Había estado con él en sendas ocasiones en 1999 y 2015, y a la tercera, como pasa con las nuevas lecturas de sus poemas, cada vez mejora la anterior. Pretendo compartir aquí una breve semblanza del autor que acaso haya influido más en mi modesto quehacer como poeta.

Nacido en Santiago de Compostela en 1946, d’Ors es doctor en Filosofía y Letras por la Universidad de Navarra, donde también enseñó como docente entre 1969 y 1979, y luego en la Universidad de Granada hasta su jubilación en 2009. Su obra ha sido traducida al inglés, francés, portugués, alemán, italiano polaco, ruso, checo, eslovaco y armenio, y ha inspirado a numerosos poetas contemporáneos (entre los que mencionaré, por su actualidad, al flamante premio Gonzalo de Berceo, Gabriel Insausti). Se podría afirmar superficialmente que d’Ors escribe poesía que se entiende, de la experiencia del yo, pero a veces la sencillez es fruto de mucha elaboración.

Si tuviera que resumir algunos de los temas clásicos de sus versos, serían los siguientes:

--La infancia idealizada, evocada en sus vacaciones gallegas en Paraños, con los abuelos, el perro León, y otros personajes que sus versos han inmortalizado.

--El deseo de aventura (emoción, libertad) frente al prosaísmo cotidiano, representado en imágenes como la expedición de la Kon-Tiki, las hazañas del Llanero Solitario, los parajes de Wyoming, algunas películas emblemáticas, etc.

--La sensación de infelicidad del “perdedor”. Su dolor por considerar “lo que nunca he sido”, dónde llevan a uno sus propias decisiones contempladas desde la distancia de los años.

--El yo como nuestro peor enemigo (que denomina despectivamente “el migueld’ors)”, empleando un tono duro consigo mismo, antinarcisista.

-- El desconcierto ante lo mucho que no entendemos del universo.

--La decepción de buscar significado en ideologías, placeres, sueños, que en el fondo es un afán por desmitificar dogmas mundanos.

--La convicción de que los mejores momentos han sido los que han sucedido en la intimidad, sin grandilocuencia.

--El amor cotidiano, a la familia, a los seres que nos rodean con los que compartimos momentos.

--La belleza de la naturaleza.

--Una trascendencia religiosa en clave cristiana.

 D’Ors trata estos temas con una característica artesanía técnica, caracterizada por ritmos internos, métrica precisa, encabalgamientos significativos, imágenes aparentemente antipoéticas, humor e ironía (con frecuencia autoflagelándose), y giros en la estructura (marcados por un significativo “Pero…”).

Foto: Rocío Arana

Miguel d'Ors es autor de más de un centenar de artículos, reseñas y libros académicos sobre literatura española. Como poeta ha escrito, entre otros, los siguientes títulos: Del amor, del olvido (1972), Ciego en Granada (1975), Codex 3 (1981), Chronica (1982), Es cielo y es azul (1984), Curso superior de ignorancia (1987) Premio nacional de la Crítica, La música extremada (1991), La imagen de su cara (1994), Hacia otra luz más pura (1999, 2003), Sol de noviembre (2005), Sociedad limitada (2010), Átomos y galaxias (2013), Manzanas robadas (2017), Viaje de invierno (2021), Los sonetos (2024), y el último es Tiempo de descuento (2025). También se ha atrevido con la novela, en el caso de El infortunio del señor Seniergues (2020), y ha publicado libros de miscelánea ensayística como Virutas de taller (2007, 2008), Más virutas de taller (2010), Todavía más virutas de taller (2015) y Penúltimas virutas de taller (2020).

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