En un reciente XL Semanal , Arturo Pérez-Reverte concluyó una larga serie titulada “Una historia de Europa”, que, iniciada en 2021, ha alcanzado las 126 entregas. A quienes conocemos el tono desgarrado y escéptico marca Reverte, no nos ha sorprendido que el epílogo de su historia europea sea un tanto desolador; el Viejo Continente ha llegado al ocaso, solo es cuestión de tiempo que consume su inevitable ruina, que no ha acaecido por las invasiones bárbaras, sino más bien “con PowerPoint, lenguaje inclusivo y regulaciones sobre el tapón de las botellas de agua mineral”. Incapaces de competir en el mercado internacional, pues nuestros políticos y empresarios han externalizado la producción, “nos limitamos a reglamentar lo que inventan fuera: la cuna de la Revolución Industrial convertida en oficina de control de calidad del mundo”. Los dirigentes, en vez de promover la cultura del esfuerzo, buscan asegurar el sillón infantilizando a sus votantes: “bienestar sin trabajo, derechos sin...
Hoy los y las feministas celebramos el 8M con toda la solemnidad y energía que se merece. Tanto participando en actos y movilizaciones como desde casa, la celebración nos ayudará a renovar el convencimiento de que mujeres y hombres hemos de tener igualdad de derechos, obligaciones y oportunidades, a todos los efectos. Esa es, creo yo, la esencia de lo que sostenemos las personas de buena voluntad, independientemente del tipo de feminismo por el que aboguemos. Porque, como fenómeno sociopolítico y filosófico, no es un movimiento homogéneo; además de las cuatro olas (al menos) que caracterizan su evolución histórica, hoy encontramos variantes tan diversas como los feminismos de la diferencia, de la igualdad, científico, filosófico, teológico, liberal, lésbico, poscolonial, radical, abolicionista, provida, ecofeminismo, ciberfeminismo, etcétera. Y quizá haya otro que no está tan definido, pero abunda mucho en el ámbito político: el de opereta. Pongamos un ejemplo. Parece sensato conside...