En mis tiempos (ya un tanto antediluvianos) de estudiante no se estilaban las graduaciones, ni siquiera al terminar la universidad. Entonces uno iba a la secretaría de la facultad, comprobaba si había aprobado la última asignatura de la titulación, y, en caso afirmativo, se tomaba una birra con los amigos, se daba un chapuzón en la piscina, o sencillamente se marchaba a casa y de camino se apuntaba en la oficina del Inem. Ahora, sin embargo, siguiendo la estela de los McDonald’s y los halloweens, hemos importado la tradición de celebrar por todo lo alto estos ritos de paso. Me atrevería a decir que primero vinieron las graduaciones universitarias, lo que tiene su sentido, pues por lo general los recién graduados llevan casi dos décadas dedicándose al estudio en exclusiva, algo sin duda muy edificante pero que también ha conllevado tensiones, horarios y exámenes. La graduación universitaria, pues, significa el final de la etapa de estudiante a tiempo completo, con cargo a los fondos púb...
Tal como os adelanté en mi entrada del 10 de mayo, el pasado lunes 15 de junio recibí el galardón al "Autor Revelación" concedido por el XIII festival Aragón Negro. Se entregó en el Teatro Principal de Zaragoza, en el transcurso de una gala-show en la que hubo varias actuaciones musicales y artísticas. Fue un honor compartir escenario con Cristina Fernández Cubas, que recibió el galardón de Honor, y en formato de pantalla con David Safier, que no pudo acercarse desde Alemania, pero mandó una grabación en video. El acto fue muy emocionante, por supuesto. Lo condujo Juan Bolea, con unas tablas admirables. Si tenéis curiosidad, podéis leer el reportaje que salíó en la prensa en Zaragozala o El Heraldo . Recibí el reconocimiento de manos de Enrique Torguet, director de comunicación, y relaciones institucionales de Ambar. Cito del resumen que hizo la oficina de prensa del festival de mi breve discurso: “Me hace ilusión que a mi edad me hayan nombrado Autor revelación. Ya peino ...