Esta expresión utilizaba, medio en broma medio en serio, una amiga muy culta para referirse a la saturación de actividades de índole cultural que se solapan en una ciudad española como puede ser, por ejemplo… Logroño. Mi amiga, que ha vivido largas décadas, ha conocido la comparativa sequía de actividad a lo largo de buena parte del siglo XX, así que está un tanto estupefacta ante las reiteradas coincidencias de eventos que le interesan en mismo día/hora en la ciudad. Esta especie de queja me vino a la cabeza esta semana en la que cada día ha traído su afán. El martes asistí a la presentación del poemario de María José Marrodán La pésima ortografía de los días , presentada por el consejero de Cultura José Luis Pérez Pastor, y por el editor, el ínclito Basilio Rodríguez Cañada, quien publicó mi primera novela (y estoy seguro de que algún día me liquidará derechos). El miércoles 20 asistí a la presentación de El paisaje es un grito , última novela del mejicano Eduardo Ruiz Sosa, en la ...
Unas recientes decaraciones del fiscal jefe anticorrupción en el caso “Mascarillas” merecen eco. En la sesión final del juicio en el Tribunal Supremo, Alejandro Luzón prorrumpió en una acerba crítica al enchufismo que tanto caracteriza nuestra vida política. “Hay que preservar la separación entre las decisiones políticas y la gestión de los recursos públicos”, declaró, denunciando la naturalidad con la que se justifica el “sistema colonizado y parasitado” de tráfico de influencias mangoneado por mandatarios para favorecer a sus protegidos, favoritos, leales, sobrinas (reales o prostibularias), amantes, consortes, cuñados, etcétera. “Las empresas públicas no pueden ser espacios para la colocación discrecional”, proclamó el fiscal. “Es perverso identificar sociedades cien por cien públicas como sociedades del Gobierno”. Al fiscal jefe le indignó especialmente la chulería con que Ábalos pulverizaba el concepto de meritocracia, cuando declaró que el nombramiento de Koldo García como consej...