El día en que conocimos la imputación de Rodríguez Zapatero no fue infrecuente que varios comentaristas de opinión y correligionarios pusieran la mano en el fuego para “apoyarle sin fisuras”. Esta fue la expresión del presidente Sánchez desde la primera sesión parlamentaria en la que manifestó todo su apoyo a un expresidente que, según recordó, había impulsado medidas sociales sin precedentes, nos había sacado de una guerra ilegal, había acabado con ETA, etcétera. Durante unos años, en efecto, fuentes afines al gobierno de la nación han enfatizado la enorme trascendencia de las dos legislaturas de Zapatero, y lo han aclamado como un símbolo de ejemplar progresismo, la estrella imprescindible en toda campaña autonómica, una figura capaz de movilizar a los votantes a las urnas, quien dejó un legado memorable de buen gobierno. Vaya por delante que no deseo el hundimiento personal de Zapatero, y que considero que la presunción de inocencia es condición esencial de toda democracia; no exi...
Esta expresión utilizaba, medio en broma medio en serio, una amiga muy culta para referirse a la saturación de actividades de índole cultural que se solapan en una ciudad española como puede ser, por ejemplo… Logroño. Mi amiga, que ha vivido largas décadas, ha conocido la comparativa sequía de actividad a lo largo de buena parte del siglo XX, así que está un tanto estupefacta ante las reiteradas coincidencias de eventos que le interesan en mismo día/hora en la ciudad. Esta especie de queja me vino a la cabeza esta semana en la que cada día ha traído su afán. El martes asistí a la presentación del poemario de María José Marrodán La pésima ortografía de los días , presentada por el consejero de Cultura José Luis Pérez Pastor, y por el editor, el ínclito Basilio Rodríguez Cañada, quien publicó mi primera novela (y estoy seguro de que algún día me liquidará derechos). El miércoles 20 asistí a la presentación de El paisaje es un grito , última novela del mejicano Eduardo Ruiz Sosa, en la ...