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Mostrando entradas de agosto, 2019

El escritor desleal, según Graham Greene

En 1969 el escritor inglés Graham Greene recibió el premio Shakesperare concedido por la Universidad de Hamburgo. En el acto Greene debía pronunciar un discurso y optó por criticar al dramaturgo que daba nombre al galardón por su conformismo frente a las autoridades de su tiempo que le encumbraron. Por el contrario, Greene enfatizó el papel del escritor que se enfrenta al poder y denuncia la injusticia del lado de las víctimas. El título del discurso, bastante elocuente, fue “La virtud de la deslealtad”. Extracto aquí unos fragmentos representativos.

El Estado siempre ha estado interesado en envenenar los pozos psicológicos, en fomentar los abucheos, en restringir la solidaridad humana (…) ¿No es la labor del narrador actuar como abogado del diablo, fomentar la solidaridad y cierta medida de comprensión hacia los que se hallan al margen del beneplácito estatal? El escritor se deja llevar por su propia vocación de ser protestante en una sociedad católica, católico en una sociedad protes…

No tenemos tiempo para los demás

Es difícil seleccionar mis pasajes preferidos de mis propios escritos. Quizá sea una tarea que en ningún momento haya que hacer, como mostrar preferencias entre los propios hijos. Sin embargo, no es tan grave si lo hacen otros. No hace mucho una atenta lectora seleccionó su pasaje favorito de Descubre por qué te mato. Yo no digo que sea el mío, ni que no lo sea:


Aunque, bien pensado, quizá Arcadio tuviera su punto de razón. Quizá pasamos por esta vida demasiado absortos en nuestras cosas, en nuestro porvenir, en nuestro éxito o supervivencia, nuestro amor o nuestro placer… Incluso nuestros problemillas. Lo importante es que sean nuestros, para que podamos ocupar la mente en ellos impune y justificadamente. Y cada día, cada minuto tal vez, nos cruzamos con personas desesperadas que han perdido el norte de su vida, o que no han podido resistir el peso del sufrimiento y han quedado vulneradas para siempre, acaso incluso desquiciadas. Personas que podrían sanar, o al menos consolarse, con…

Tertulias literarias y antologías

Ya que me adentro en el tema de las antologias literarias (ver entrada de la semana pasada), me apetece desenterrar un fragmento de mi primera novela, Calle Menor, en la que un grupo de personajes asisten a una tertulia literaria relativamente bohemia.
[COLO, UN ESTUDIANTE DE PRIMER CURSO DE HUMANIDADES CON MUCHAS GANAS DE MEDRAR, ACUDE POR VEZ PRIMERA CON DOS COMPAÑEROS A UNA TERTULIA LITERARIA LIDERADA POR ONOFRE ZAMANILLO, POETA Y EDITOR LOCAL]
–Pues sí, queridos, os repito que tenéis la fortuna de palpar esta primicia que acaba de salir de imprenta, y que, como os digo, pretende ser un espacio horizontal donde se rescate la palabra, donde se trace una ecuación diferencial entre expresión comunicativa e inmanencia, de tal modo que, como afirma Bruenesk, se reconstruya esa pirámide multifuncional que estructura diversos niveles de interpretación y entre ellos se establezca una interdependencia no exenta de función performativa, según el concepto de Pierce. O por decirlo de otra manera…

Antología de narrativa en La Rioja (cosecha 2005)

Con ocasión de un amistoso debate en el chat de la reciente Asociación Riojana de Escritores, he tenido oportunidad de volver a reflexionar sobre el fenómeno de las antologías literarias, un tema controvertido para todos los amantes de la cáscara de lo literario. Seguro que me inspirará para alguna entrada más de este blog, pero en la de hoy quisiera recordar, a propósito de un comentario sobre la ausencia de antologías de narradores riojanos, que al menos existe una de tales que data de 2005, un número especial (¡triple!) de Fábula subtitulado así: “Antología de narrativa en La Rioja”.

Los antólogos fuimos Eugenio Sáenz de Santa María y el que esto escribe. Por supuesto, toda antología es incompleta y parcial, pero al menos puedo asegurar que no nos centramos ni en nuestros amiguetes ni en posibles prestadores de favores. Al contrario, incluso invité a algunos que, si no llamaría enemigos (solo considero como tales al mundo, al demonio y a la agencia tributaria), no eran demasiado af…