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Nuevas confesiones del escritor en posparto

En diversos escritos anteriores he desarrollado la idea de la “enfermedad del escritor”, también denominada “síndrome posparto”. Ahora que acabamos de celebrar el día internacional de las enfermedades raras, no sé si convendría que se incluyera entre estas, aunque quizá no sea tan infrecuente, pues, al menos en mi ciudad, por cada patada que das surge un par de escritores. Por otro lado, también es verdad que no siempre tienen todos y cada uno que sufrir esta dolencia, claro. Yo os confieso que sí, que soy grupo de riesgo, sobre todo cuando se trata del posparto de una novela como Tras las huellas de Greene, que ha vivido en mis entrañas, entre unas cosas y otras, doce años.

Aun a riesgo de pecar de canso (que se dice por aquí), apelo a vuestra benevolencia cuando vuelvo a compartir con vosotros las extrañas reacciones anímicas que provoca el posparto libresco en quien lo padece. Yo he promovido hasta la fecha seis presentaciones en “mis casas”, es decir, en las tres ciudades donde he vivido: tres en Logroño, dos en Santander y una en Oviedo. He invitado a la gran mayoría de mis amigos, amistades y contactos, incluidos los de las redes sociales, y por lo general sus reacciones me han ayudado a determinar hasta qué punto merece la pena que les conserve en las respectivas listas. No falta, claro, una cierta dosis de susceptibilidad y algún que otro sinsabor; pero también te llevas muchas alegrías inesperadas, cuando responden a tu llamada personas queridas con las que no tienes mucho trato, o reencuentras a amigos de otras épocas, o simplemente te acompañan en el trance personas que no esperabas encontrar allí. A todos ellos les agradezco de todo corazón su apoyo y compañía.

Con la última cita en Casa del Libro de Logroño este 26 de febrero (que, por cierto, salió a las mil maravillas), doy por terminada esta fase de presentaciones “en casa”. Todavía vendrán otras, por supuesto, pero la diferencia es que en estas procuraré dejarme querer y no recurrir a mi agenda. Es un alivio. Declaro que, para mí, el mayor o menor volumen de venta es una cuestión muy secundaria. Pero tampoco puedes dejar que tu criatura muera de inanición, léase de indiferencia general. En el fondo, ha venido a este mundo para ser conocida.


Casa del Libro, 26 febrero. Gentileza de María José Marrodán

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