La verdad es que pensaba haber empezado con más rigor la nueva temporada bloguera, en concreto el nuevo comienzo de la serie "Fauna urbana". Pero hay cosas que se anteponen en mi vida. Ahora, por ejemplo, escribo desde Brighton, donde pasaré un mes. Ya os contaré si encuentro huellas del pobre Pinkie. De momento, os mando saludos desde el Royal Pavillion. Que disfrutéis del otoño veraniego mientras yo me acostumbro al invernal.
A propósito de mi entrada de la semana pasada , no puedo reprimir el impulso de reproducir el principio de la escena de Solo yo me salvo en la que el anciano Malaquías Winkle, quien ha vivido recluido en las últimas décadas de un futuro no muy lejano, visita una escuela. NOTA: Puede haber alguna expresión lingüística que el hablante de castellano de 2019 aún no domina. Se ruega, pues, paciencia. —A tent@s a lo que viene. Caperucita Progresista se acercaba a casa de su abuelita, una ciudadana cronoavanzada pero en pleno dominio de sus facultades y consciente de sus derechos y obligaciones como ciudadana de una república tolerante, cuando se le acercó el lobo interesándose por los contenidos de su multitáper. Su pregunta no podía en absoluto ser catalogada como indebida ingerencia en las opciones libres de adquisición, sino más bien justificada por la indigencia de un animal marginal infraalimentado, inse...
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