Estimados amigos, lectores y voyeurs:
Espero que hayáis tenido un buen agosto. Yo, como podéis comprobar, me he tomado durante este mes un descanso en mi modesta faceta de bloguero. Sí, he vacacionado en mi Santander natal, pero que conste que tampoco me he estado rascando demasiado la barriga, pues, además de otros asuntos que no son del caso pero que han absorbido muchísimo tiempo y energía, me he ocupado en menesteres creativos. Por ejemplo, la redacción de algún nuevo microrrelato y la revisión y reorganización de los que ya tengo, casi ochenta. En este punto quizá me anime pronto a mandarlos a algún editor receptivo (¿hay alguno en ese lado?). El libro tendrá al menos dos partes, y en la segunda figurarán continuaciones, ecos o microhistorias relacionadas con las de la primera. Algunos ya los he ido publicando en estas páginas, y les podéis echar un vistazo AQUÍ.
También he podido leer bastante a la orilla del mar (ha caído, entre otros títulos, el afamado Patria, del que quizá escriba algo), y a mi discreto modo he contribuido a que no se extinga del todo la figura del lector playero, especie en serio peligro. También he asistido a tertulias con amigos de letras, y me he dejado caer por actos culturales (como la charla de Álvaro Pombo en el Casino de Santander, donde pude escuchar las excesivas digresiones de un ponente que sabe encandilar a su público sin acaso molestarse en preparar sus intervenciones).
En fin, supongo que he recargado algo las pilas y me dispongo a afrontar un nuevo curso (es curioso que esta unidad escolar acabe determinando gran parte de nuestra organización temporal) con interesantes metas en el horizonte. Así, confío en que mi libro sobre los viajes de Graham Greene por España, que ya doy por terminado, vea pronto la luz en una editorial seria. También espero presenciar el comienzo de una nueva etapa en la vida de la revista Fábula, pues a partir de noviembre, gracias a los esfuerzos de un renovado equipo de entusiastas, cambiará el formato y el enfoque de sus contenidos. Me esperan también viajes a Brighton, Córdoba y Barcelona relacionados con trabajos de literatura inglesa.
Cosas que os iré contando. Pero sin prisa, ¿vale?
Espero que hayáis tenido un buen agosto. Yo, como podéis comprobar, me he tomado durante este mes un descanso en mi modesta faceta de bloguero. Sí, he vacacionado en mi Santander natal, pero que conste que tampoco me he estado rascando demasiado la barriga, pues, además de otros asuntos que no son del caso pero que han absorbido muchísimo tiempo y energía, me he ocupado en menesteres creativos. Por ejemplo, la redacción de algún nuevo microrrelato y la revisión y reorganización de los que ya tengo, casi ochenta. En este punto quizá me anime pronto a mandarlos a algún editor receptivo (¿hay alguno en ese lado?). El libro tendrá al menos dos partes, y en la segunda figurarán continuaciones, ecos o microhistorias relacionadas con las de la primera. Algunos ya los he ido publicando en estas páginas, y les podéis echar un vistazo AQUÍ.
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Alargada sombra de bloguero... |
En fin, supongo que he recargado algo las pilas y me dispongo a afrontar un nuevo curso (es curioso que esta unidad escolar acabe determinando gran parte de nuestra organización temporal) con interesantes metas en el horizonte. Así, confío en que mi libro sobre los viajes de Graham Greene por España, que ya doy por terminado, vea pronto la luz en una editorial seria. También espero presenciar el comienzo de una nueva etapa en la vida de la revista Fábula, pues a partir de noviembre, gracias a los esfuerzos de un renovado equipo de entusiastas, cambiará el formato y el enfoque de sus contenidos. Me esperan también viajes a Brighton, Córdoba y Barcelona relacionados con trabajos de literatura inglesa.
Cosas que os iré contando. Pero sin prisa, ¿vale?
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