Ir al contenido principal

Reclusas de pelo en pecho

La noticia nos llegó el pasado Viernes Santo. Dos empresarios cántabros, dedicados al benemérito negocio de la promoción inmobiliaria y con antecedentes de denuncias por estafa, fueron acusados de instigar el asesinato de un hombre, y el juez decretó su ingreso en el penal de El Dueso. Cuando van a ser cacheados, ambos sujetos, barbudos y de pelo en pecho, declaran que son mujeres de tendencia sexual lésbica (viven con sus respectivas esposas), y enseñan sus DNI acreditando el sexo femenino. Por consiguiente, los alucinados funcionarios tienen que desistir de enviarles al pabellón masculino, y optan por el mixto, al parecer la “zona vip” del penal, según el periodista José Carlos Rojo.

Si hubiera leído la noticia tres días más tarde, el 1 de abril, que equivale al Día de los Inocentes en el ámbito anglosajón, habría creído que la prensa estaba delatando la inculturación de ultramar y nos estaba tomando sanamente el pelo. Pero me temo que esto va en serio. Y aunque los medios que contaban la anécdota la planteaban como rocambolesca y estrafalaria, la presunta estratagema de sendas reclusas cántabras parece una picaresca que la ley en cuestión pone al alcance de la mano. Es decir, no es el primer caso ni será el último.

Y ahora viene la perogrullada: si una ley favorece a los delincuentes y aprovechados, es que está mal hecha. No sé a vosotros, pera a mí a veces me flaquea la confianza en nuestro órgano legislador, en esas cámaras altas y bajas cuyos integrantes, representantes de la soberanía popular, se dedican a insultarse con saña, a lanzarse puñaladas que subrayan que el otro es el enemigo mortal y, en los momentos de tregua, a aprobar leyes sin consenso ni suficiente asesoramiento, las más chapuceras de las cuales conllevan, por ejemplo, que se reduzca la pena a un violador, que se amnistíe a un secesionista sin el menor propósito de enmienda, o que una mafia pueda okupar propiedad privada. (Hoy no hablaré de la quiebra de la separación de poderes cuando el ejecutivo legisla a golpe de decreto-ley, o cuando los partidos nombran a los miembros de los órganos judiciales según las mayorías parlamentarias).

Las leyes son las que ordenan nuestra convivencia, y son algo muy serio. Su improvisación y chapucería trae como resultado que mangantes, pícaros y malhechores se refugien entre las rendijas de sus muchos vacíos, resultado de la incompetencia o de la interesada parcialidad. El caso de las reclusas de pelo en pecho es una previsible consecuencia de dejar una puerta abierta al fraude, no solo en el sistema penal, sino en muchos otros ámbitos como las oposiciones, las subvenciones públicas, o el deporte femenino, por citar unos pocos.

Aunque toda persona de buena voluntad intente mirar con apertura los nuevos desarrollos sociales esperando que beneficien cada vez a más personas, llega un punto en que la realidad se torna surrealista y supera la más disparatada reductio ad absurdum. Y lo peor es que estas situaciones no ayudan a las personas que verdaderamente necesitan el amparo legal, psicológico y emocional para su disforia de género. Ni tampoco ayuda, por supuesto, a la larga lucha de la mujer por la plena igualdad.


Aparecido en La Rioja, 4 abril 2024 

Comentarios

Entradas populares de este blog

El silencio de Franz Jalics (1927-2021)

Hace unos días falleció un autor que me ha dejado huella; se trata de Franz Jalics (1927 -2021), jesuita y místico húngaro, impulsor de la meditación contemplativa como un camino de buscar a Dios no tanto a través del raciocinio o de la acción, o siquiera del sentimiento, sino a través de la percepción. Su obra más representativa, donde expone este sugerente camino con extraordinaria pedagogía, es Ejercicios de contemplación , un libro para leer en pequeñas dosis. De joven Jalics sirvió en el ejército húngaro durante la Segunda Guerra Mundial y allí, según expone en el citado libro, experimentó las primeras llamadas a poner su vida en manos de la Presencia que le susurraba que seguía estando allí a pesar del tremebundo y deprimente galimatías en que se había convertido la Historia contemporánea. Años después, ya jesuita, fue destinado a Buenos Aires, donde trabajó entre la población desfavorecida del Bajo Flores. Allí, en 1976, fue secuestrado por la dictadura argentina junto con otro ...

Tres años

Hoy se  cumplen tres años del día más horrible de mi vida (hasta la fecha). El tiempo sin duda cierra heridas, pero la cicatriz permanecerá siempre. Es un tópico porque es verdad. Si mantengo el inveterado principio de que escribo poesía inspirado por el dolor del alma, supongo que acabaré componiendo un poemario sobre ella. Pero si también mantengo el parsimonioso cuentagotas con que dosifico mi poesía, no puedo asegurar cuándo. Ahora voy terminando uno sobre una experiencia acaecida en 2017, para que os hagáis una idea... Este poema formará parte (D.m.) del eventual poemario, así que os lo adelanto. Aunque no es reciente, como algunos pocos sabéis. Cada noche cruje un poco nuestra cama. Tengo mucho más espacio, estirarme empieza a ser ya rutina. Soy el amo y el señor de mis dominios colchoneros (parvo imperio). A veces, solo a veces, duermo hondo y apenas me atormenta tu silencio.   Pero juro que hoy el alma empeñaría por volver a los dos quintos retroactivos de mi lado de t...

Manzanas robadas, de Miguel d'Ors

Cada vez me cuesta más recomendar libros. Y también poetas. Pero este libro y este poeta son sin duda recomendables.   Manzanas robadas , de Miguel d'Ors Renacimiento: 2017. BUSCANDO UN SABOR INTENSO Si no fuera porque Miguel d’Ors no se merece el tópico, empezaría este comentario diciendo que no necesita presentación. Que hay pocas voces poéticas en nuestro panorama contemporáneo en lengua española que puedan acreditar una trayectoria tan consolidada. Así que no lo haré (más).             Empezaré por el final. En el colofón (literal) del libro, d’Ors se sitúa frente al lector y le dice que “para/ que tú contemples tu cara/ te ofrezco un autorretrato”. En efecto, esta poesía aparenta un perfil alto que invita a reconstruir una semblanza del autor: amante del campo y la naturaleza, montañero empedernido, y capaz de elevarse desde “las flores amarillas de las xestas”, “el pajarerío que vivifica el mon...