Ir al contenido principal

Una tarde con Benjamín Prado

El miércoles 27 de noviembre visitó Logroño Benjamín Prado para apadrinar el número 45 de la revista literaria Fábula. Cómo suele ser habitual desde el número 43, recibimos al padrino hora y media antes de la presentación para tomar un vinito y unas croquetas con el equipo y los suscriptores de la revista, y luego proseguimos la charla en el acto abierto celebrado en la librería Santos Ochoa, con llenazo a rebosar.


Alto y espigado, con ademán torero, Benjamín demostró sus tablas para la comunicación. Es difícil resumir el flujo de ideas que nos transmitió como en un chorro ameno y continuo, bajo el título comodín de “Si no quieren que la cuentes, es que es una buena historia”. Está convencido de que en este país en el que cada vez se lee menos, los que aún leen lo hacen intensamente, por lo que comenzó felicitando a los asistentes al ver en ellos este último reducto de resistencia.


Repasó los momentos de su vida en que se había topado con personas que le abrieron horizontes literarios: primero el profesor que le contagió la pasión por leer; luego otro docente que le lanzó a la escritura; después el encuentro fortuito con Rafael Alberti, que propició una honda amistad que dejaría huella.

 En algún momento resumió su motivación principal para escribir, que le quisieran (Vázquez Montalbán decía que escribía porque no pagaban por leer). En efecto el amor y la amistad están muy presentes en el quehacer literario de Benjamín. Así, oyéndole da la impresión de que han pasado por su casa o se han tomado copas con él la mayoría de los grandes autores contemporáneos en castellano, desde su abuelo (figurado) Ángel González hasta Luis y Almu (García Montero y -dena Grandes) o el cantautor y colaborador Joaquín Sabina, por mencionar tan solo a unos pocos.

Alberti le contagió la idea de que la literatura tiene una dimensión social y civil, y tal preocupación está presente en la última saga de novelas que tiene entre manos, protagonizada por el investigador Juan Urbano, que explora episodios de la historia contemporánea (algunos títulos son Mala gente que camina, Operación Gladio, Ajuste de cuentas, o Los 30 apellidos). Requieren por su parte una concienzuda labor de documentación, y su propósito, según nos dijo, azuzado por su editora, es sacar una nueva cada dos años.

Novelista, periodista y poeta, una de las cosas que Benjamín Prado admira de la poesía es su adaptabilidad. Así, su adorado Pablo Neruda no solo se inspiraba por lo sublime, sino que también dedicaba odas a los zapatos, calcetines o martillos, toda una lección del alcance que puede llegar a tener la palabra poética.

En definitiva, un padrino excelente que estuvo a la altura de las expectativas de su numeroso público. Ah, y me olvidaba de la presentación breve, poética y sugerente a cargo de Evelyn Pérez, que merecería crónica aparte. En fin, así da gusto cumplir años y números de Fábula.

Fotos: Universidad de La Rioja


Comentarios

Entradas populares de este blog

Cuentos en la escuela del futuro

A propósito de mi entrada de la semana pasada , no puedo reprimir el impulso de reproducir el principio de la escena de Solo yo me salvo  en la que el anciano Malaquías Winkle, quien ha vivido recluido en las últimas décadas de un futuro no muy lejano, visita una escuela. NOTA: Puede haber alguna expresión lingüística que el hablante de castellano de 2019 aún no domina. Se ruega, pues, paciencia.           —A tent@s a lo que viene. Caperucita Progresista se acercaba a casa de su abuelita, una ciudadana cronoavanzada pero en pleno dominio de sus facultades y consciente de sus derechos y obligaciones como ciudadana de una república tolerante, cuando se le acercó el lobo interesándose por los contenidos de su multitáper. Su pregunta no podía en absoluto ser catalogada como indebida ingerencia en las opciones libres de adquisición, sino más bien justificada por la indigencia de un animal marginal infraalimentado, inse...

El silencio de Franz Jalics (1927-2021)

Hace unos días falleció un autor que me ha dejado huella; se trata de Franz Jalics (1927 -2021), jesuita y místico húngaro, impulsor de la meditación contemplativa como un camino de buscar a Dios no tanto a través del raciocinio o de la acción, o siquiera del sentimiento, sino a través de la percepción. Su obra más representativa, donde expone este sugerente camino con extraordinaria pedagogía, es Ejercicios de contemplación , un libro para leer en pequeñas dosis. De joven Jalics sirvió en el ejército húngaro durante la Segunda Guerra Mundial y allí, según expone en el citado libro, experimentó las primeras llamadas a poner su vida en manos de la Presencia que le susurraba que seguía estando allí a pesar del tremebundo y deprimente galimatías en que se había convertido la Historia contemporánea. Años después, ya jesuita, fue destinado a Buenos Aires, donde trabajó entre la población desfavorecida del Bajo Flores. Allí, en 1976, fue secuestrado por la dictadura argentina junto con otro ...

TIEMPO DE DUDAS

Adjunto versión abreviada de la reseña aparecida en Fábula 31 de Mientras ella sea clara , firmada por Gonzalo Martínez Camino, profesor del departamento de Filología de la Universidad de Cantabria. Obviamente, el hecho de que reproduzca reseñas en este blog no implica que esté en total acuerdo con todo lo que se dice. Tampoco estoy en desacuerdo con lo que dice el profesor M. Camino, que conste. Hasta la fecha no me he enfrentado aún a la reseña denigrante o humillante. No sé si la reproduciré aquí cuando llegue el momento, ya os contaré.  En este caso, el haber abreviado la reseña se debe al sencillo motivo de que es muy extensa, y a veces el lector de reseñas no tiene tanta paciencia. TIEMPO DE DUDAS             (…) Esta no es una novela sobre los entresijos psicológicos de Clara y mucho menos una bildungsroman : su historia no es la de la construcción de un carácter, sino la de un lío en la que un personaje ya hech...