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Si no te veo, feliz Navidad...

Siempre me ha hecho gracia este falso condicional, que tanto se oye en estos días. Da la impresión de que el deseo de dicha navideña estuviera condicionado por la invidencia del sujeto felicitante. Supongo que se trata de una de esas expresiones que se guardan en el cajón de lo inane, como, por ejemplo, los superlativos que aseguran que X es el mejor docente de su ciudad, o que Y es el mejor poeta de su generación.

En estas vísperas de nuestra fiesta más entrañable no dejo de pensar en lo que queremos decir cuando nos sentimos movidos u obligados a desear felicidad navideña. El año pasado reflexioné sobre los diferentes significantes y significados, así que me remitirė a la entrada de entonces para no repetirme. Por el mismo motivo, enlazo también con otra entrada que considero inspirada (con perdón), la de "Dios con minúsculas".

De todos modos, quizá la conexión ocular no esté tan mal planteada. La belleza (dicen) está en el ojo del que mira ("the eye of the beholder") y quizá necesitamos ojos bienintencionados a nuestro alrededor para ser un poco más felices. Y gran parte de la dimensión sentimental (sin matices peyorativos) de la Navidad consiste en sentirse rodeados de ojos amigos, que nunca son demasiados.

En cualquier caso, todo esto me proporciona una buena excusa para compartir con vosotros mi más reciente felicitación gráfica,  y para desearos una muy dichosa Navidad. Tanto si os veo como si no.


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