CÓMO DIRIGIRSE A UNA EDITORIAL: PABLO MAZO
El martes 30 de abril intervino en el taller
literario Pablo Mazo, editor de Salto de Página. Esta editorial ha conseguido
abrirse un hueco entre la literatura de calidad y crecer, a pesar de apostar
por dos valores a priori nada
rentables: los autores hispanos y los emergentes.
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Fotos: Ascen Jiménez |
En las pasadas ediciones, las sesiones
protagonizadas por editores han tenido ciertas dificultades para ocupar las dos
horas y media que dura cada una. Sin embargo, Pablo Mazo se las arregló para
desarrollar un coloquio muy fluido, en el que los asistentes plantearon sus
muchas inquietudes hasta el último minuto. Con su tono sereno y su claridad
expositiva, dejó claro desde el comienzo que hacerse un hueco en el mundo
editorial es una tarea muy complicada en la situación española actual; y aún
más difícil lo tienen los autores de cuentos. Sin embargo, animó a todos a
intentarlo.
Una vez que el escritor ha concluido su obra,
comienza una labor ardua: darla a conocer. Para ello, en primer lugar, debe
distinguir y apostar por uno de estos conceptos: la edición, la coedición y la
autoedición, teniendo en cuenta las incompatibilidades que puedan existir entre
ellos. Así, el hecho de que un autor novel se haya autoeditado, en papel o en
internet, supone un obstáculo si más tarde se propone ofrecer esa misma obra a
un editor “tradicional”, aquel que se compromete mediante contrato a publicar y
difundir la obra sin exigir un pago previo, participando de los porcentajes de
venta. En efecto, esos 100 ó 200 ejemplares que el autor puede haber vendido
previamente entre sus familiares y amigos pueden inclinar la balanza
desfavorablemente.
Hoy en día las tiradas medias se han reducido de modo notable. Lo normal es que se lancen entre 1000 y 3000 ejemplares de cada
título de novela. A su juicio, un proyecto empieza a ser económicamente
rentable a partir de una venta de 600 ó 700 ejemplares.
El autor en busca de editor debe realizar antes una concienzuda labor de campo, nunca mandar indiscriminadamente el
manuscrito a editoriales o agentes. Se requiere hacer un estudio previo para
conocer las líneas editoriales que se ajustan a su proyecto, y enviar la
prouesta exclusivamente a ellas. Tal propuesta incluye, en un primer contacto,
una carta de presentación, escueta y sencilla, acompañada de un currículum
literario y de una sinopsis que exponga los puntos fuertes de la obra y el
público al que va dirigida. Tal sinopsis no equivale a la habitual de las
contraportadas: debe evitar grandiloquencias, frases del tipo de “gustará a
todo el mundo”, o comparaciones desmedidas con los bestsellers del momento.
Para concluir, leimos algunas
propuestas hipotéticas (o no tanto) de los asistentes, y Pablo Mazo nos
orientó, con discreción y buen humor, sobre el tono adecuado para dirigirse a
una editorial.
En líneas generales estoy de accuerdo y, no obstante, hay un par de cuestiones que a mi juicio merecen un comentario adicional:
ResponderEliminar1) Mandar a editoriales cuya línea se ajuste al planteamiento de la obra... Lo cual es necesario pero no suficiente; es más que habitual el que ni siquiera contesten.
2) entre 600 y 700 ejemplares vendidos comenzarían a hacer rentable la obra. ¿Hay modo de saber fehacientemente cuántos se han vendido? O incluso saber cuántos se han editado...
3) La SGAE proteje el legítimo interés de los músicos, pero no así el de los escritores, que deberán confiar en la buena voluntad del editor...
Gracias, Gustavo. La entidad equivalente para escritores es CEDRO. Hay algún registro de ventas disponible, pero creo que no es del todo exhaustivo. Tal como yo lo veo, es verdad lo que dices, el autor debe confiar en la buena voluntad del editor (algo que no siempre está garantizado. A mí hay un editor, el de Sial, que nunca me ha liquidado). O confías, o vas a los tribunales.
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