DOCUMENTAR LA NOVELA NEGRA
El martes 7 de mayo tuvimos la suerte de contar en el IV Taller literario con Reyes
Calderón, autora de novelas de intriga y reciente ganadora del “Premio Abogados
de Novela” con El jurado número 10.
Un consejo: quien tenga la oportunidad de escuchar a
Reyes Calderón, que no la pierda. Es una persona llena de sorpresas. La conocí el
mismo día de su charla. Uno de los asistentes la había escuchado el año pasado
y me recomendó que la invitara. Pero yo no sabía qué persona me iba encontrar.
Toda una decana de la facultad de Empresariales de la Universidad de Navarra,
madre de familia numerosa, escritora de éxito… Por algún motivo, me imaginé que
sería una señora un tanto distante. Pero me equivoqué, Reyes transmite
entusiasmo y cercanía, una cierta dosis de ánimo juvenil no exento de temeridad
aventurera y un convencimiento de las posibilidades de la imaginación para
crear mundos y resolver problemas.
Es difícil resumir los contenidos de su intervención
de dos horas y media. En la primera parte, Reyes trató de la creatividad en
general, nos animó a no ponernos límite, convencida de que todos tenemos alma
de artista, si bien cada uno debe encontrar en qué faceta la puede desarrollar
mejor. Glosó las características que debe tener todo artista: una enorme
curiosidad —aunque conlleve un coste—; ilusión —“caerse siete veces, levantarse
ocho”—, la búsqueda de nuestra propia verdad; y el esfuerzo —declaró que
escribe ¡veintiocho versiones por página!
A continuación desarrolló la comparación de la
escritura como viaje. Al igual que el viajero se plantea en primer lugar a
dónde quiere ir, antes de comenzar a escribir hay que tener claro de qué se
quiere hablar y qué se quiere contar, teniendo en cuenta que son conceptos diferentes.
Y si no sabemos de qué hablar, salgamos a la calle a escuchar conversaciones, a
observar a la gente, o vayamos a una biblioteca a descubrir libros al azar
(como hace ella).
La segunda pregunta del viajero es: “¿Quién me va a
acompañar?”. De igual modo, debemos conocer a fondo a nuestros personajes, ver
qué les falta y qué les sobra e ir revelándolos poco a poco por medio de sus
acciones. La tercera, el vehículo: una trama y subtramas sólidas, “sin huecos”,
bien documentadas, enriquecidas por las “serendipias” o hallazgos casuales, y
con un desenlace que satisfaga las principales preguntas que se le han ido
planteando al lector.
En
fin, lo dicho: el que tenga la oportunidad de escuchar a Reyes Calderón en una
charla o presentación, que no la desperdicie.
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