Recientemente me he topado con la página del Ministerio de Educación y Cultura que publicó hace años el relato "El capitán Cólera", germen de una importante subtrama de "Mientras ella sea clara". Ahora lo han actualizado e ilustrado con dibujos como el que copio. Lo enlazo desde aquí, para que los lectores de la novela puedan comparar los cambios textuales; y para que los que aún no la han leído sientan curiosidad por saber qué fue de ese adolescente fantasioso (que aquí se llama Toni en vez de Míchum).
¿No os ha pasado nunca eso de que os venga a la cabeza un recuerdo pasado, y, acto seguido, os topéis por la calle con alguien relacionado con ese tema? A mí me pasó justo esta mañana, cuando me encontré con Elicio, antiguo amigo de la infancia.
-Qué, Toni, ¿cómo te va?
-No me quejo. ¿Y tú?
-Pseé. Ahora acabo de empezar a currar en el restaurante de mi tío. Ya estaba bastante harto del supermercado, pero ando un poco agobiao. Lo de servir a la mesa es mucho peor que cobrar en la caja, aunque no lo parezca. Pero bueno..., tampoco me quejo. Y tú qué, ¿has cazado a algún supervillano recientemente?
Celebro que por fin se pueda empezar a leer en esta web algo de la literatura del propio escritor. Queda bastante por mostrar pero seguro que paso a paso todo irá mejorando.
ResponderEliminarUn saludo
J.D. Salinger decía que “There is a marvelous peace in not publishing. It’s peaceful… I like to write. I love to write. But I write just for myself and my own pleasure.” No mentiremos mucho si decimos entonces que está en el extremo opuesto de aquellos que, al igual que usted, escriben para poder ser leídos. Ante estas dos posturas y cualquier otra intermedia siempre podremos zanjar la cuestión diciendo que cada cual escribe según lo que entiende que es escribir pero a un crítico literario no hace falta explicarle lo burda y muy poco sutil que resulta semejante opinión, a pesar de ser cierta, y en qué mal lugar deja a quienes creen en ella.
ResponderEliminarComo ya he visto que aquí usted no conversa con nadie no tiraré de este hilo y lo dejo aquí entonces pero si algún día se anima, podría ser un tema interesante para dialogar.
Salinger explotó ese mito del autor que escribe para el cajón, pero las nuevas biografías demuestran que era una pose. De todos modos, Rafael, digo Luis, yo no he dicho que escribo solo para que me lean, por las ínfulas de ser escritor. Sería largo exponer aquí los motivos por los que escribo, y quizá los volverías a malinterpretar. Paro lo que mantengo es que en el acto de escribir está implícita la presencia de los lectores. Eso pertenece a la más elemental teoría literaria (Seymour Chatman, Wayne Booth, etc.) Y que, una vez creado el texto, el proceso comunicativo se perfecciona y completa con la recepción de este por parte de otros seres.
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