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viernes, 25 de diciembre de 2015

Dios con minúscula (II)

A modo de felicitación navideña, reproduzco una carta al director que apareció ayer en La Rioja y El Diario Montañés. Mis lectores más avezados se darán cuenta de que publiqué una idea parecida el año pasado en este blog, pero esta versión está reescrita. En cualquier caso, lo que se dice en estas fiestas no es nunca excesivamente original, ¿verdad? Bueno, las imágenes sí lo son.



DIOS CON MINÚSCULA

En los últimos años viene extendiéndose entre escritores, periodistas y personas que consideraríamos cultas, la práctica de escribir el nombre de Dios con minúscula. Aunque la RAE sigue manteniendo que “se escribirá con mayúscula inicial … cuando se emplea como nombre propio, de carácter  antonomástico, para designar al ser supremo de una religión monoteísta” (4.2.4.2.), los casos que comento no parecen de incultura ortográfica, sino más bien de una curiosa profesión pública de ateísmo, impiedad o acaso amonoteísmo. Así, quienes no le niegan a Thor o a Minerva su mayúscula, aunque no crean en ellos, se la niegan a la divinidad de la tradición judeocristiana en la que se han educado.
Pero hoy, en la cercanía de la Navidad, buscando nuevas palabras para expresar lo de siempre, he reparado en que la clave del misterio que celebramos es precisamente que Dios se ha querido escribir a sí mismo con minúscula. En esto, también, se ha adelantado a los que no le quieren, o no admiten que exista. Ese bebé minúsculo, que nace en una cuadra que estaría bastante más mugrienta de lo que nos muestran los pulcros belenes, viene a acoger a todos, incluso a ellos, entre sus brazos minúsculos.
            Feliz Navidad a todos los lectores.

domingo, 13 de diciembre de 2015

CRISTINA GRANDE AMADRINA FÁBULA 37

Mañana lunes presentamos el número 37 de Fábula en el campus universitario riojano. La invitada será Cristina Grande, escritora y fotógrafa, que hablará del microrrelato en su charla titulada, escuetamente, "Lo breve". Será este lunes 14 de diciembre, a las 19.15 horas, en la Sala de Grados del Edificio Quintiliano de la Universidad de La Rioja.


Cristina Grande ha publicado dos libros de relatos, La novia parapente (Ed. Xordica) y Dirección noche (Ed. Xordica), con el que fue finalista del Premio Setenil 2006; y una novela, Naturaleza infiel (2010, Ed. RBA), que ha cosechado elogios de la crítica.
Esta tercera obra se tradujo a varias lenguas y su autora fue nombrada Nuevo Talento Fnac. Cristina Grande también ha participado en numerosas obras colectivas como Zaragoza de la Z a la A, Los Monegros, El reino de las luces, Éxitos secretos, Canfranc o Elegías íntimas: Instantáneas de cineastas. Ha sido antologada en Mar de pirañas. Nuevas voces del microrrelato español (Ed. Fernando Valls), Menoscuarto, 2012.
           En la actualidad Cristina Grande trabaja en un libro que, en sus propias palabras, es "una mezcla de epistolario, diario, y memorias en el que mi interlocutor -ausente- es Javier Tomeo".
 

sábado, 5 de diciembre de 2015

ASUR cumple veinte años


Un día como hoy hace veinte años fundamos la asociación Ayuda Social Universitaria de La Rioja (ASUR). Ha llovido mucho desde entonces, varias personas me han acompañado en este trayecto, y hemos tenido que afrontar algunas dificultades (como es natural), pero seguimos adelante y con nuevos proyectos de voluntariado. En estas dos décadas hemos animado a centenares de estudiantes de la Universidad de La Rioja a compartir su tiempo con otras personas que necesiten su compañía.

Adjunto el reportaje que nos dedicaron en TVR, y el vínculo de la información aparecida en la página de la Universidad.


miércoles, 2 de diciembre de 2015

Las ínfulas del novelista

Reproduzco la entrevista que me hizo Juan Antonio Sandoval para el diario El Mundo (edición Cantabria) con ocasión de la presentación en Santander de mi último poemario, Nada personal. Supongo que ese tipo estilizado de la foto soy yo, y que las palabras del titular son mías, pero lo cierto es que disfruté conversando con el reportero. No sé si quedarán muchos periodistas culturales que entrevisten sin prisa tomando un café y entendiendo de literatura.


lunes, 23 de noviembre de 2015

Se presenta Fábula 37


No sin cierto esfuerzo ve la luz el número 37 de la revista literaria Fábula, que presentaremos este miércoles a las 20.00 en el Salon de Actos del Centro Cultural Ibercaja (c/ Portales, 48, Logroño).






Contaremos con la presencia del poeta Miguel d'Ors, que dará un recital poético para apadrinar la revista.

viernes, 23 de octubre de 2015

UNA LIMOSNITA PA'L iPAD


En mi novela Mientras ella sea clara aparece un episodio en el que Míchum, uno de los protagonistas, auxilia a un indigente que dice ser un trabajador venido de lejos al que habían prometido un empleo inexistente. La historia está basada en una anécdota que protagonizamos mi amigo Fernando y yo hace unos años con nuestro propio “Cipri”. Es posible que pecáramos de pardillos (yo le invité a cenar y él le regaló ropa seca), pero a veces en la duda es mejor esto que lo contrario.

           Soy consciente de que la mendicidad urbana está regulada por mafias, y que en la mayoría de los casos lo peor que puedes hacer es dar dinero al que te pide. Hace tiempo que dejé de preocuparme por la portuguesa del pañuelo cuyo marido desayunaba a diario en un hotel caro con la recaudación del día anterior, o por el mendigo de la parroquia vecina que se comunica con su jefe por móvil de última generación. El problema está en las excepciones que puedan confirmar la regla. Es muy duro sostener la vista a alguien que en la España del siglo XXI te dice que pasa hambre con visos de ser verdad.
Por eso, cuando un sexto sentido me dice que el mendicante que se me acerca no es de los profesionales, en ocasiones aún sigo ofreciendo pagarle un bocadillo o algo parecido. Pero los sextos sentidos no están garantizados, e incluso en esos casos me he llevado considerables chascos, como la vez en que el postulante me rechazó la oferta alegando que no le gustaban los bocadillos de jamón. En fin, el último de los que me consiguió ablandar fue un presunto trabajador en paro que también me aseguró que pasaba hambre. Le acompañé a un bar y pidió un par de bocadillos. En un momento dado solicitó el alioli, para darle más enjundia. Cuando nos despedimos, me anunció que no tenía para pagar los pañales al hijo, pero en este punto ya no le dejé continuar.
En fin, hace no mucho he vuelto a verle por la Calle Portales de Logroño, disfrutando de una de las últimas tardes soleadas de otoño. No creo que se acordara de mí. Le vi con su mujer y su hijo, que tendría unos diez años. Es verdad que hay algunos niños de esa edad que aún necesitan pañales, pero no me pareció el caso. Lo más llamativo de la imagen es que la criatura estaba atareada en jugar no con una peonza, o unas canicas, sino con una tablet con pinta de ser reciente. O quizá estuviera haciendo sus deberes, no me paré a investigar, pues me han dicho que en algunos colegios avanzados en vez de libros usan iPads.
Quizá cuando le llegue el turno a mis hijos de estudiar con iPad yo también tenga que salir a las aceras a pedir, no lo sé. De momento, siento que el más perjudicado de todo esto será el próximo que me pare por la calle diciendo que pasa hambre.

lunes, 14 de septiembre de 2015

LA FUNDACIÓN GRAHAM GREENE


Transcribo aquí los primeros párrafos del artículo que me acaban de publicar en la revista Berceo, sobre la efímera vida de la Fundación Graham Greene, cuya historia comenzó en La Rioja. El artículo se puede descargar en pdf en el enlace de la revista.

TRAS LA PISTA DEL MURRIETA: EL ORIGEN RIOJANO DE LA FUNDACIÓN GRAHAM GREENE
El día 28 de julio de 1988 el diario ABC se hacía eco de la presentación en sociedad de una “iniciativa única en el mundo”: la Fundación Graham Greene. En palabras de quien se define como su “alma intelectual”, Leopoldo Durán, este proyecto es de índole “cultural privada, esencialmente humanística y de promoción” y tiene como fin primario “investigar sobre la obra de Graham Greene en sus aspectos literario e ideológico, político y teológico”, además de otros fines incluso más ambiciosos: “profundizar en el aspecto teológico de la literatura inglesa desde sus orígenes” y en especial “en aquellos autores cuya belleza estilística y profundidad ideológica sean señeras”. La fundación, destinada a ofrecer becas y a patrocinar publicaciones, exposiciones y certámenes de ensayo, está financiada por los condes de Creixell, propietarios de las Bodegas Murrieta, “mis amigos” —declara Durán— “inspiradores y providencia de esta empresa”, y ya incluso cuenta con un lema —“El poder y la gloria”— y un escudo, el de la casa Creixell.[1]
Leopoldo Durán era por entonces bien conocido en la prensa española como el amigo español de Graham Greene. Sacerdote y profesor permanente en la Universidad Complutense de Madrid, Durán había entablado amistad con el escritor a partir de 1975, tras un encuentro en Londres propiciado por sus estudios académicos sobre la obra de Greene. En el verano de 1976 le invitó a conocer la geografía española bajo su guía y la conducción de un antiguo alumno, que denominaban jocosamente “el Tercer Hombre”.[2] Greene, que en la Segunda Guerra Mundial había trabajado en la subsección de contraespionaje en la Península Ibérica del Servicio Secreto Británico,[3] empezó a coger gusto a sus veranos por España y Portugal en compañía de este cura locuaz y vehemente. Como fruto de estas vacaciones acabó escribiendo Monsignor Quixote (1982), una de sus obras tardías mejor consideradas, en la que mezcla ingredientes de humor, metaliteratura, crítica social, política y teología.
Foto Miguel Fernández

Desde 1980 Durán empezó a figurar en reportajes de suplementos nacionales[4] como el amigo, guía e inspirador de Greene. En ellos no solía faltar la alusión a los tres doctorados del cura (en el Angelicum de Roma, King’s College de Londres y la Complutense) y la afirmación de que era probablemente el mayor entendido en la obra de Greene, un superlativo en ocasiones refrendado por testimonios atribuidos al mismo novelista. Tan solo unos días antes de la presentación en sociedad de la Fundación, Durán había publicado un largo artículo en el ABC Literario (16/7/1988) en el que se anunciaba el proyecto, reproduciendo una ocurrencia atribuida a Greene: “Me tildan a veces de un poco comunista. ¿Cómo puedo ser comunista, si hago en España mi fundación con un cura y un conde”.[5]
Tras este prometedor comienzo, sin embargo, la iniciativa naufragó. Tan solo un año después, en julio de 1989, Durán se reúne con Greene en su casa de Antibes y le pide ayuda para disolver la Fundación que lleva su nombre. ¿Qué sucedió para que una empresa tan ambiciosa fracasara estrepitosamente? ¿Alguien dio una explicación?
Poco después de la muerte de Greene, en abril de 1991, Durán comenzó a escribir una memoria biográfica sobre su amistad. Era previsible que hiciera alguna mención a este episodio que le amargó la existencia durante años. Sin embargo, el libro resultante, titulado Graham Greene, amigo y hermano,[6] no contiene apenas alusión a la Fundación Graham Greene ni al antaño inseparable amigo Vicente Cebrián, conde de Creixell. El conde también moriría joven, en 1996, y a la sombra de su fallecimiento el diario ABC publicó una noticia inexacta en la que se denominaba a la “Fundación Graham Greene-Creixell” y se recordaba la íntima amistad del fallecido con Greene.[7] Como reacción antes tales inexactitudes, Durán rompe por fin su silencio y publica un contundente artículo titulado “Greene: Manuscritos inéditos de la verdad”,[8] en el que declara sentirse obligado a sacar a la luz los motivos de la ruptura que había ocultado durante años. La familia Cebrián nunca desmintió este escrito, por lo que hasta ahora ha sido el único testimonio impreso que explica los avatares de la efímera fundación. Pero… ¿es la versión de Durán la definitiva?


[1] Azancot, Nuria “Fundación Graham Greene: el poder y la gloria de una iniciativa única en el mundo”, ABC, 28/7/1988: 37.
[2] Obvia alusión al clásico cinematográfico dirigido por Carol Reed en 1949 con guión de Greene.
[3] Hulme, Peter “Graham Greene and Cuba: Our Man in Havana?”, West Indian Guide, 82, nos. 3/4 (2008): 187.
[4] Véase, por ejemplo, Pereda, Rosa María “Graham Greene: Detesto todos los dogmas”, El País, 11/7/1980; Bermejo, José María “Graham Greene a través de Durán”, Ya 10/7/1981; Durán, Leopoldo “La aventura española de Graham Greene: De cómo nació Monseñor Quijote”, Ya Dominical, 16/1/1983; Durán, Leopoldo “Testigo español del ‘J’accuse’ de Graham Greene”, ABC, 4/7/1982: 119-123; Durán, Leopoldo “Anecdotario secreto de mi amigo”, ABC Literario, 16/7/1988: vi-vii.
[5] Durán “Anecdotario secreto”: vii
[6] Graham Greene, amigo y hermano, Madrid: Espasa, 1996. Escrito originalmente en español, fue publicado primero en inglés como Graham Greene: Friend and Brother, Londres: HarperCollins, 1994.
[7] Alvear, Carmen “Las fundaciones Cela y Creixell-Graham Greene rubrican un acuerdo de colaboración”, ABC 18/7/96: 82.
[8] Durán, Leopoldo “Greene: Manuscritos inéditos de la verdad”, ABC 11/7/97: 52.

domingo, 16 de agosto de 2015

RECAUDAR PARA EL HAMPA

 
Esta mañana casi me corto mientras me afeitaba escuchando las noticias, cuando a mis oídos llegó el testimonio de un hombre que organizaba una actividad benéfica “para recaudar fondos para el Hampa”. Cielo santo, pensé, ya se están quitando las máscaras. Pero pronto me di cuenta de que se refería al AMPA, o asociación de Madres y Padres de Alumnos de un centro educativo.
 
           Ya hace algunos años que el uso del idioma español se ha rebelado contra la norma de que el masculino plural incluye el femenino. Apelaciones a “los  vascos y las vascas” características del lehendakari Ibarretxe hace pocos años, son ahora comunes –variando el gentilicio, claro– en boca de todo/a presidente/a autonómico/a que no sea de la vieja guardia pepera (especie en extinción). Por extensión, similares desdoblamientos se oyen a todo/a orador/a político/a, vecinal, académico/a, escolar, etc. que no quiera ser tildado/a, siquiera tácitamente, de incorrecto/a.
            Si no conviene ser inmovilista en general, mucho menos en lo lingüístico, pues lo propio del lenguaje es que evolucione en boca de los hablantes y las hablantes. Pero tampoco convendría desdeñar, a la hora de plantear supuestas mejoras, los planos de la estética y de la economía verbal. En ocasiones como la del AMPA, la noble pretensión de alcanzar un lenguaje no sexista sacrifica las implicaciones semánticas del acrónimo. Además, cuando un mecanismo resulta muy torpe, es normal que propicie incoherencias, traicionando los propios principios que lo motivan. En este mismo ejemplo, ¿por qué se ha añadido la M al tradicional APA, pero no se añade otra A para desdoblar “alumnos y alumnas” (o viceversa)?
Veámoslo con otro ejemplo más extremo. En un colegio antiguo podríamos ver un aviso de este tipo:
Los alumnos cuyos padres quieran solicitar entrevista con el tutor encargado deberán entregar al profesor un impreso firmado por sus padres…

Ahora, una versión inclusiva que fuera coherente debería desdoblarlo en todas sus variantes posibles:

Las alumnas y los alumnos cuya madre y cuyo padre, o cuya madre sola (en caso de hogar monoparental), o cuyo padre solo (en caso de hogar monoparental), o cuyas madre y madre, o cuyos padre y padre, o cuyo padre y cuyas madres, o cuya madre y cuyos padres, o cuya tutora legal, o cuyo tutor legal, quieran solicitar entrevista con la tutora encargada o con el tutor encargado de clase, deberán entregar a la profesora o al profesor un impreso firmado por su madre y padre, o madre sola (en caso de hogar monoparental), o padre solo (en caso de hogar monoparental), o madre y madre, o padre y padre, o madres y padre, o padres y madre, o tutora legal, o tutor legal…

            En fin, no parece fácil diseñar un lenguaje coherentemente inclusivo que a la vez sea ágil y económico. No sé si sería pecar de inmodestia concluir que, hasta la fecha, la mejor propuesta que conozco es la que se contiene en mi novela Solo yo me salvo, donde se esboza un modelo de diccionario avanzado. ¿Lo sería? Ups, pues ya lo he dicho.

Profesores sin vacaciones


LA MATER QUE NOS PARIÓ (V): PROFESORES SIN VACACIONES
Hace más de un año publiqué una serie de entradas encabezadas por “La mater que nos parió: reflexiones sobre la universidad española”, en las que ofrezco una visión un tanto crítica de la actualidad de la profesión docente. Sin que pretenda retractarme de lo escrito, los cierto es que –como adivina mi puñado de lectores– mis talentos son más satíricos que románticos, y la sátira siempre conlleva exageración y simplificación. Sería erróneo, sin embargo colegir de esos escritos una minusvaloración de los méritos de un gran porcentaje de mis colegas en esa gran empresa que es la universidad pública.
         Por eso, ahora que me hallo a punto de tomar unas (merecidas) vacaciones, quiero hacer un reconocimiento a ese profesor universitario, nada infrecuente, que se lleva la maleta de libros a su destino, o a su casa, o que sencillamente, pudiendo, no coge vacaciones. El día en que se cierran los edificios y las facultades interrumpen clases y exámenes, ya está pensando en los manuales y artículos de su disciplina que leerá estos días de verano, los ensayos, tesis y trabajos de grado que supervisará y corregirá, el capítulo de su libro que escribirá, o la ponencia que perfilará para un inminente congreso.
         Pienso en ese profesor de mi universidad que pasó cada día del verano de 2014 en su Escuela para terminar un importante proyecto, mientras su familia veraneaba en la playa, y acaso sus vecinos de portal ya desde finales de mayo le preguntaban al cruzarse con él: “¿Qué, ya de vacaciones?
         No es este un caso aislado ni anecdótico. Al contrario, creo que son muchos los colegas que viven con esa entrega permanente a su labor. Los motivos pueden ser más o menos encomiables, bien porque les apasiona lo que hacen, o porque sienten el aliento de las agencias evaluadoras en su nuca. Pero sea por uno u otro motivo, creo que es justo reconocer la entrega, el entusiasmo y la disponibilidad de horario y calendario de este tipo de profesor, que contradice el estereotipo funcionarial.
         Es, sin duda, un modelo de profesional que yo siempre querré imitar cuando sea mayor.

domingo, 7 de junio de 2015

FÁBULA EN EL CENTRO RIOJANO DE MADRID


El martes 2 de junio llevamos a cabo la presentación de "Fábula" en Madrid en un acto que titulamos "Dos décadas de Fábula". Nos acogió el Centro Riojano de la capital, ubicado en unas instalaciones privilegiadas de la calle Serrano.


Empezó a las 19.30, con una calurosa bienvenida del presidente del Centro, Pedro López Arriba. Luego hablé unos minutos de la revista, de sus orígenes, de sus fines, de su vocación de dar oportunidades, de sus apuros... A continuación Pilar Tejera, de editorial Casiopea, habló de su experiencia al frente de una iniciativa literaria. Después María Tena leyó un sugerente texto inédito sobre la lectura, y concluimos con la lectura de poemas a cargo de Margarita Hernando de Larramendi (quien había colaborado en el número 35 en la sección "Se busca poeta").

El Centro nos obsequió con un refrigerio regado de buen vino rioja, durante el cual pudimos charlar con los asistentes. Pudimos saludar a autores de Fábula que solo conocíamos de nombre, y departir con diversos lectores, amigos y escritores.

En fin, fue una ocasión entrañable. La presentación de Fábula en Madrid era una asignatura pendiente desde hace años. Espero que la visita se repita pronto.

domingo, 31 de mayo de 2015

PRESENTACIÓN EN MADRID DE REVISTA FÁBULA




Este martes, 2 de junio, nos desplazamos a Madrid para hacer un acto de presentación de la revista Fábula. Será en el Centro Riojano (c/ Calle de Serrano, 25, 28001 Madrid) a las 19.30, con el título de "Dos décadas de Fábula". 

Centro Riojano de Madrid

Hablaremos  de la trayectoria de la revista durante estos años, y las escritoras Cristina Morató y María Tena nos honrarán con su compañía y su palabra.

Al finalizar el acto se ofrecerá a los presentes un vino español y un ejemplar de la revista.

Si vives en Madrid, cercanías, o no te importa tomar el AVE, será muy grato contar con tu presencia.

domingo, 10 de mayo de 2015

APOCALYPSE LATER

Con ocasión del reciente galardón Princesa de Asturias a Francis Ford Coppola, reaparezco en este blog (quién pudiera disponer de más tiempo libre, queridos lectores...) con un microrrelato inspirado en el título de una de sus películas más emblemátícas. Que os aterroricéis bien.


APOCALYPSE LATER

En pocas y fatales palabras, se cernía la peor catástrofe de la historia de la humanidad. Quizá la catástrofe definitiva.
            Incluso para quien no hubiera oído el mensaje unánime de estado de emergencia transmitido por todos los canales y emisoras, la marea humana que se agolpaba rumbo a las montañas del interior no dejaba duda. La única opción era huir con lo puesto, abrirse camino entre los miles de cadáveres irreconocibles que ya alfombraban esta ciudad maldita, y sin duda también las vecinas, y escapar momentáneamente de la devastación inminente.
            Y aquí estaba yo, un cuarto de hora ante la puerta del aseo, reviviendo la sempiterna escena doméstica.
            –Salgo en un par de minutitos, cariño.

domingo, 15 de marzo de 2015

FAUNA URBANA (2): MOVILADICTO

Desde que se inventó el smartphone no hay esperas aburridas en la parada del autobús o en la consulta del medico, ni viajes tediosos, ni se sufre en las conferencias de obligada asistencia, ni en las clases tostón. Los parlamentarios sestean menos en sus escaños, y en las reuniones de trabajo los voceros vocean menos. Podría decirse que todo son ventajas…

by CVF
¿Todo? Bueno, nuestro espécimen de hoy se caracteriza porque, además de llevar el bendito aparato en todos los ambientes arriba descritos, resulta incapaz de apagarlo cuando la prudencia podría así aconsejarlo. Puede estar presenciando un espectáculo por el que ha pagado una entrada no barata y, en el punto más álgido, dedicarse a contestar al wassap entrante o testificar por Facebook que le “gusta” la última monada de sus colegas. Igualmente puede hacer lo propio en medio de una clase interesante, durante la homilía del funeral de su tío, en la cena de los treinta años de su promoción. Se da incluso la posibilidad de que dos amigos se digan todo por Messenger y, cuando se ven en persona, se remitan a la información allí contenida.

En fin, como en el caso de nuestro “Sacudefelpudos” (y sin que sirva de precedente, ¿eh?), esta especie también puede inspirar poesía y arte. He aquí una muestra:


LA JOVEN DEL SMART-PHONE

Sentada bajo urbana marquesina,
cruzadas esas piernas transitivas,
pulgares en furioso movimiento,
el autobús esperas sin urgencia.
Ignoras las miradas dedicadas
por tus hordas admiradas de devotos
–si fuera yo un ulises navegante
tendría que amarrarme bien al mástil
para no sucumbir–. Pero tú sigues
ajena a distracciones, perseveras,
no hay nada en esta hora que te aparte
de lo que reverbera en tu pantalla.
Y tras tu eternidad de vigilancia
sobre otros mundos que no son el tuyo,
y antes de que el ómnibus te lleve
y salgas para siempre de mi vista,
consumas tu labor,
marcas: “Me gusta”.

domingo, 1 de marzo de 2015

FAUNA URBANA (1): SACUDEFELPUDOS


 Estreno hoy una nueva serie, que titularé "Fauna urbana", unas descripciones costumbristas de tipos que tú y yo hemos visto más de una vez.


SACUDEFELPUDOS
O no tiene aspirador, o no lo sabe usar. Sus brazos suelen ser musculosos, y con la actividad que le da nombre se ahorra una fortuna en gimnasios. El atuendo es, si no preceptivo, sí característico: en la hembra, la bata florida; en el macho, una impecable canottiera ocean con marcas bajo la axila.

Es un animal más bien matutino, y se deja llevar por un instinto de pulcritud mal entendido. Una de las horas favoritas en que se manifiesta es la de entrada en los colegios, para hacer así partícipes a los infantes de su peculiar cosmovisión. No le arredra que haya peatones bajo sus fecundos felpudos, manteles, esterillas, escobones y demás, ni que aquellos sean escolares.

La variante más salvaje de este espécimen puede llegar a tirar colillas al respetable. En estos casos, hay pocas posibilidades de que el individuo sea recuperable para el género humano.





A pesar de lo dicho, esta especie ha llegado a inspirar algún que otro verso de poetas aficionados. como este que paso a transcribir.

by CVF
 
PLATÓNICO

Mientras tú, denodada e implacable
gustas de coronar mi testa a ti sujeta
de inexplicables motas y miasmas
mientras a ritmo matutino azotas
tu más que nunca ubérrimo felpudo,
         yo, extasiado en el asfalto
bajo tu balcón, aún te amo.




(Más relinchos de luciérnagas)
 



domingo, 22 de febrero de 2015

YO ME QUEDO CON LOGROÑO

 Muchos me habéis preguntado por el pasodoble que compuse hace más de un año y que tan bien interpreta Juancho Ruiz, dedicado a Logroño. Ahora está disponible en YouTube, en el siguiente enlace:

"Yo me quedo con Logroño" en YouTube

Adjunto la letra. A ver si conseguimos desbancar a "Paquito el Chocolatero", al menos en las bodas de la región. Que lo bailéis bien.


YO ME QUEDO CON LOGROÑO

(Letra y música de Carlos Villar Flor
Arreglos de Juancho Ruiz)

Interpretada por Juancho Ruiz








He viajado por las rutas de mi España,
muchos pueblos y ciudades conocí,
y de todos yo me quedo con Logroño,
esta es la ciudad donde quiero vivir.
Sus rincones y sus gentes me enamoran,
su alegría se contagia por doquier,
aquí se respira un aire limpio y puro,
en Logroño es donde quiero envejecer.

Logroño, aquí tengo mi casa
Logroño, vivir aquí es placer,
Logroño, aquí nadie es extraño,
a todos nos acoge, y nos trata muy bien.
(BIS)

Mi ciudad vista de fiesta en San Mateo
y celebra glorias en San Bernabé,
pero todo el año luce su alegría
y más linda no se puede dejar ver.
Qué bonito es el Paseo junto al Ebro,
cuánta historia late en San Bartolomé,
no me canso de pasear por la Portales,
y después tomarme un vino en la Laurel.

Logroño, aquí tengo mi casa
Logroño, vivir aquí es placer,
Logroño, aquí nadie es extraño,
a todos nos acoge, y nos trata muy bien.

martes, 17 de febrero de 2015

LA VIDA EN OBRAS, de Alberto Marcos



 

La vida en obras
Alberto Marcos 
Páginas de Espuma
CUENTOS PARA LEER SIN PRISA
Hay algo conmovedor en el alumbramiento de un primer libro de relatos. Detrás de años, décadas de lectura, de vivir otras vidas tras centenares de narrativas, viene el contagio. Todos tenemos historias que contar... ¿me atreveré? ¿Le interesará a alguien? ¿Sabré hacerlo tan bien como aquel, y aquel otro...? Y tras las dudas, la decisión: adelante, intentémoslo. La fase creativa es sin duda la principal, la que da razón de ser a esa naciente vocación. Pero, una vez concluida, llega otra, la de divulgación, donde miles de cuentistas en ciernes pueden encallar. Algunos recurren a revistas como Fábula (léase de nuevo el editorial, por favor) para airear sus escritos. Otros los relegan a su cajón o disco duro. Solo una minoría privilegiada consigue que el primer libro vea la luz en una editorial seria. Pero Alberto Marcos ha ido más allá, ha conseguido que apueste por él la que probablemente sea la editorial señera del cuento en castellano, Páginas de Espuma. Y con sobrados merecimientos.

Estos relatos revelan una voz que se adivina de lector empedernido, a la vez que conocedor de las tendencias contemporáneas del género, desde Chejov a la actualidad pasando por los cuentistas norteamericanos de mediados de siglo XX. Alberto Marcos demuestra que sabe aplicar a fondo la teoría de lo que debe ser un buen cuento: equilibrio entre diálogo, sumario, pausa y elipsis; concreción figurativa; creación de atmósfera; dejación del derecho de exhaustividad omnisciente; revelación de indicios sin dar todas las respuestas.

Pero volviendo al hilo inicial, un primer libro de relatos también suele dar cabida a creaciones heterogéneas que se han ido gestando a lo largo de varios años, y que, más que guardar una estricta uniformidad temática o estilística, comparten su carácter de etapas en la trayectoria formativa del autor. Las historias que aquí nos ocupan son independientes y en cierta medida heterogéneas, pero no tanto. Al igual que el Dublineses de Joyce, las tres partes del libro representan etapas sucesivas en la vida del ser humano: la adolescencia (y sus traumas, valga la redundancia), la búsqueda del asentamiento, y la madurez. La vida está en obras para muchos de sus protagonistas, a menudo con cierta conciencia de ser diferentes de sus congéneres, y las acciones que se pueden acometer en un instante pueden repercutir sensiblemente en esa construcción de identidad. A esto contribuye un recurso frecuente en el libro, la alternancia de tiempo pasado y presente, que explica por qué un efecto ha derivado de su causa. Este es el caso de relatos de adolescencia como “Sylvia y yo”, donde un niño crea una hermana ficticia para coleccionar cromos de la Barbie, o “Taxidermia”, en la que una joven sufre complejo por el reducido tamaño de sus pechos.

De la segunda parte, la de los veintitantos, destacaría “Verano en Maryland”, donde, tras un reciente suicidio, un joven rememora su relación con un amigo norteamericano cuya familia le acogió un verano; y también “La lata de conserva”, un día aparentemente anodino en la vida de un becario a punto de despedirse. Respecto a la tercera parte, la de la madurez (de menor apariencia autobiográfica, entre otros motivos porque Marcos no ha llegado aún a la edad de sus personajes), destaco “¿De qué hablan los hombre en el gimnasio?”, una entretenida trama de amistad artificial entre dos compañeros discordantes, y “El imprevisible vuelo de los vencejos”, que analiza el giro que una vida puede dar o no en un instante.

El autor de estas historias está dotado de una elevada sensibilidad y un agudo poder de observación. Conviene leer sus relatos sin prisa, recreándose en los detalles que subyacen en cada historia, saboreando lo que nuestro pasado puede tener en común con el que revelan sus protagonistas. Marcos parece observar la máxima de Virginia Woolf, “imagina una mente ordinaria en un día ordinario”, aunque algunos se salgan de lo estrictamente habitual por su posición social acomodada o sus obsesiones sexuales. La lectura de este libro gratificará el gusto de lectores avezados en detectar las cargas de profundidad que pueden esconderse en tramas aparentemente cotidianas. En definitiva, por todo lo anterior, podemos concluir que estamos ante un primer libro de primera.