Transcribo aquí los primeros párrafos del artículo que me acaban de publicar en la revista Berceo, sobre la efímera vida de la Fundación Graham Greene, cuya historia comenzó en La Rioja. El artículo se puede descargar en pdf en el enlace de la revista.
TRAS LA PISTA DEL MURRIETA: EL ORIGEN RIOJANO DE LA
FUNDACIÓN GRAHAM GREENE
El
día 28 de julio de 1988 el diario ABC se hacía eco de la presentación en
sociedad de una “iniciativa única en el mundo”: la Fundación Graham Greene. En
palabras de quien se define como su “alma intelectual”, Leopoldo Durán, este
proyecto es de índole “cultural privada, esencialmente humanística y de
promoción” y tiene como fin primario “investigar sobre la obra de Graham Greene
en sus aspectos literario e ideológico, político y teológico”, además de otros
fines incluso más ambiciosos: “profundizar en el aspecto teológico de la
literatura inglesa desde sus orígenes” y en especial “en aquellos autores cuya
belleza estilística y profundidad ideológica sean señeras”. La fundación,
destinada a ofrecer becas y a patrocinar publicaciones, exposiciones y
certámenes de ensayo, está financiada por los condes de Creixell, propietarios
de las Bodegas Murrieta, “mis amigos” —declara Durán— “inspiradores y
providencia de esta empresa”, y ya incluso cuenta con un lema —“El poder y la
gloria”— y un escudo, el de la casa Creixell.[1]
Leopoldo
Durán era por entonces bien conocido en la prensa española como el amigo
español de Graham Greene. Sacerdote y profesor permanente en la Universidad
Complutense de Madrid, Durán había entablado amistad con el escritor a partir
de 1975, tras un encuentro en Londres propiciado por sus estudios académicos
sobre la obra de Greene. En el verano de 1976 le invitó a conocer la geografía
española bajo su guía y la conducción de un antiguo alumno, que denominaban
jocosamente “el Tercer Hombre”.[2]
Greene, que en la Segunda Guerra Mundial había trabajado en la subsección de
contraespionaje en la Península Ibérica del Servicio Secreto Británico,[3]
empezó a coger gusto a sus veranos por España y Portugal en compañía de este
cura locuaz y vehemente. Como fruto de estas vacaciones acabó escribiendo Monsignor
Quixote
(1982), una de sus obras tardías mejor consideradas, en la que mezcla
ingredientes de humor, metaliteratura, crítica social, política y teología.
![]() |
Foto Miguel Fernández |
Desde
1980 Durán empezó a figurar en reportajes de suplementos nacionales[4]
como el amigo, guía e inspirador de Greene. En ellos no solía faltar la alusión
a los tres doctorados del cura (en el Angelicum de Roma, King’s College de
Londres y la Complutense) y la afirmación de que era probablemente el mayor
entendido en la obra de Greene, un superlativo en ocasiones refrendado por
testimonios atribuidos al mismo novelista. Tan solo unos días antes de la
presentación en sociedad de la Fundación, Durán había publicado un largo
artículo en el ABC Literario (16/7/1988) en el que se anunciaba el proyecto,
reproduciendo una ocurrencia atribuida a Greene: “Me tildan a veces de un poco
comunista. ¿Cómo puedo ser comunista, si hago en España mi fundación con un
cura y un conde”.[5]
Tras
este prometedor comienzo, sin embargo, la iniciativa naufragó. Tan solo un año
después, en julio de 1989, Durán se reúne con Greene en su casa de Antibes y le
pide ayuda para disolver la Fundación que lleva su nombre. ¿Qué sucedió para
que una empresa tan ambiciosa fracasara estrepitosamente? ¿Alguien dio una
explicación?
Poco
después de la muerte de Greene, en abril de 1991, Durán comenzó a escribir una
memoria biográfica sobre su amistad. Era previsible que hiciera alguna mención
a este episodio que le amargó la existencia durante años. Sin embargo, el libro
resultante, titulado Graham Greene, amigo y hermano,[6]
no contiene apenas alusión a la Fundación Graham Greene ni al antaño
inseparable amigo Vicente Cebrián, conde de Creixell. El conde también moriría
joven, en 1996, y a la sombra de su fallecimiento el diario ABC
publicó una noticia inexacta en la que se denominaba a la “Fundación Graham
Greene-Creixell” y se recordaba la íntima amistad del fallecido con Greene.[7]
Como reacción antes tales inexactitudes, Durán rompe por fin su silencio y
publica un contundente artículo titulado “Greene: Manuscritos inéditos de la
verdad”,[8]
en el que declara sentirse obligado a sacar a la luz los motivos de la ruptura
que había ocultado durante años. La familia Cebrián nunca desmintió este
escrito, por lo que hasta ahora ha sido el único testimonio impreso que explica
los avatares de la efímera fundación. Pero… ¿es la versión de Durán la
definitiva?
[2] Obvia alusión al clásico cinematográfico
dirigido por Carol Reed en 1949 con guión de Greene.
[3] Hulme, Peter
“Graham Greene and Cuba: Our Man in Havana?”, West Indian Guide, 82, nos. 3/4
(2008): 187.
[5] Durán “Anecdotario secreto”: vii
[6] Graham Greene, amigo y hermano, Madrid: Espasa, 1996. Escrito originalmente
en español, fue publicado primero en inglés como Graham Greene: Friend and
Brother, Londres:
HarperCollins, 1994.
[7] Alvear, Carmen “Las fundaciones Cela y
Creixell-Graham Greene rubrican un acuerdo de colaboración”, ABC 18/7/96: 82.
Comentarios
Publicar un comentario