Tal como os adelanté en mi entrada del 10 de mayo, el pasado lunes 15 de junio recibí el galardón al "Autor Revelación" concedido por el XIII festival Aragón Negro, Fue en el Teatro Principal de Zaragoza, en el transcurso de una gala-show en la que hubo varias actuaciones musicales y artísticas. Fue un honor compartir escenario con Cristina Fernández Cubas, que recibió el galardón de Honor, y en formato de pantalla con David Safier, que no pudo acercarse desde Alemania, pero mandó una grabación en video.
El acto fue muy emocionante, por supuesto. Lo condujo Juan Bolea, con unas tablas admirables. Si tenéis curiosidad, podéis leer el reportaje que salíó en la prensa en Zaragozala o El Heraldo. Recibí el reconocimiento de manos de Enrique Torguet, director de comunicación, y relaciones institucionales de Ambar.
Cito del resumen que hizo la oficina de prensa del festival de mi breve discurso: “Me hace ilusión que a mi edad me hayan nombrado Autor revelación. Ya peino canas. [...] No sé si me llegará la gloria, es algo que me parece secundario. Pero mientras tenga salud y Dios me lo permita, voy a morir con las botas de escritor puestas. Porque escribir no es un hobbie, es una vocación, y una pasión”.
Pues eso. Reitero lo que escribía el 10 de mayo: no os preocupéis, no hay peligro de que lo de ser autor revelación vaya en serio. En España este perfil ahora lo encarnan escritores como David Uclés, que va a por todas: juventud, boina, bohemia, diversidad afectivo-sexual, izquierdismo combativo, audacia para tirarle de los bigotillos al bestseller sempiterno, Pérez-Reverte, como un Zeus joven que desafía al anciano Cronos para desbancarle. Y entre superventas, premiosplanetas, presentadores de televisión (valga la redundancia), conductores de Pasapalabra, colaboradores de El País, damas empoderadas, etcétera, es difícil encontrar un hueco en las librerías y en los medios. Pero seguiremos escribiendo, inasequibles al desaliento. Esto no es un hobbie.

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