El martes 18 de junio nos visitó Sergio del Molino como
padrino del número 44 de la revista literaria Fábula.
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Tondeluna, 18:30. Fotos; Irene Castellanos |
Llegó en su coche desde Zaragoza, primero para el encuentro
con el equipo y suscriptores de Fábula
en el restaurante Tondeluna, a las 18:00. Entre unas copitas de tinto Solar de
Samaniego proporcionadas por César León y unas sabrosas croquetas de la casa,
Sergio fue el centro de una animada tertulia. Moderada por Evelyn Pérez —una “molinista”
inmoderada—se centró (¿cómo no?) en la realidad de la España vacía, un problema
al que Sergio puso nombre hace unos años y, así, contribuyó a extender el
debate. Sin demasiadas esperanzas de solución, pues el autor no cree que se
pueda revertir el despoblamiento rural mientras la economía nos empuje a
comprar lo más barato y no lo de nuestro entorno. El campo solo se repoblará si
produce agricultura, y si esta producción es rentable. Con todo, algunos
asistentes insistían en que no hay que perder del todo la esperanza en lo que
nos depare el futuro.
El tiempo voló (al igual que las croquetas), y a
continuación nos dimos un paseo hasta la librería Santos Ochoa, donde se celebró
el acto abierto de presentación de Fábula
44, ante más de un centenar de asistentes (entre los que se contaban, por
cierto, el nuevo alcalde de Logroño y algunos concejales; se convierte así en
el primer alcalde que acepta la invitación a una presentación de Fábula tras 23 años!)
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¿A que apetece? |
Tras una descripción (breve) de la revista por el que esto
relata, y una (aún más breve, y más poética) introducción al autor por parte de
Evelyn, Sergio del Molino volvió a abordar un tema del que tanto sabe, esta vez
aportando nuevos matices, como la definición de las “aldeas Potemkin” para
denominar poblaciones que buscan apuntalar su supervivencia recurriendo a
reclamos turísticos que acarrean un vacío identitario.
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Fotos: UR |
Sergio del Molino es un hombre cercano, lúcido, no titubea
al hablar. Como él admite, sus escritos tratan en gran medida de la ausencia y
el vacío, por lo que acaso su lucidez transmite un punto de desencanto. Pero lo
cierto es que ha conseguido convertirse en un nombre imprescindible de la
cultura española actual, e hizo un hueco para visitarnos entre las numerosas
invitaciones que recibe de diversos foros.
Desde aquí le queremos agradecer, en
nombre de todas las personas que estamos detrás de la revista, su cercanía y
disponibilidad para acompañarnos en el alumbramiento de esta preciosa criatura,
Fábula 44 (ya hablaré de ella en otro
momento). Como quien no quiere la cosa, entre un acto y el siguiente le tuvimos
hablando más de tres horas seguidas.
Muchas gracias, Sergio.
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