¿Cuánto nos cuesta el procés del procés? Jueces de alto nivel y altos sueldos, fiscales, abogados del Estado, secretarios, ujieres, policías, funcionarios de prisiones, prisiones, transportes, y muchos otros gastos que no quiero ni imaginar. Que doce dirigentes catalanes hayan (presuntamente) incurrido en rebelión, o sedición, nos cuesta a los contribuyentes millones de euros, que, valga el tópico, darían más fruto en áreas como alimentación, vivienda, sanidad o educación.
Pero lo más caro de este juicio no es necesariamente lo económico. Su marcada teatralidad parece servir para difundir la causa independentista dentro y fuera de nuestras fronteras, para cuestionar la justicia española, y animar a que los tribunales europeos la sigan humillando.
Imaginemos que, al concluir, los encausados recibieran las condenas que probablemente merezcan. ¿Las cumplirán, o acaso un magnánimo gobierno abierto al diálogo les acabará indultando? Incluso en este supuesto, la condena merecida no habrá hecho sino alimentar el aura de mártires de la República Catalana de los encausados, lo que lo que a su vez llevará a que aumente el 50% de pro independentistas, y que en un futuro no lejano su crecimiento no pueda ser contenido por un gobierno dialogante.
Difícil problema el catalán. Para unos, la solución pasa por más 155, para otros por más diálogo, aunque algunos interlocutores sean sordos. A veces tengo la impresión de que, por muy mal que estuviera, aún se empeoró más tras junio de 2018. ¿Me equivocaré? Por el momento, entretengámonos con el proceso del proceso, y con la constatación de que la justicia puede ser muy cara. Y muy inútil.
Pero lo más caro de este juicio no es necesariamente lo económico. Su marcada teatralidad parece servir para difundir la causa independentista dentro y fuera de nuestras fronteras, para cuestionar la justicia española, y animar a que los tribunales europeos la sigan humillando.
Imaginemos que, al concluir, los encausados recibieran las condenas que probablemente merezcan. ¿Las cumplirán, o acaso un magnánimo gobierno abierto al diálogo les acabará indultando? Incluso en este supuesto, la condena merecida no habrá hecho sino alimentar el aura de mártires de la República Catalana de los encausados, lo que lo que a su vez llevará a que aumente el 50% de pro independentistas, y que en un futuro no lejano su crecimiento no pueda ser contenido por un gobierno dialogante.
Difícil problema el catalán. Para unos, la solución pasa por más 155, para otros por más diálogo, aunque algunos interlocutores sean sordos. A veces tengo la impresión de que, por muy mal que estuviera, aún se empeoró más tras junio de 2018. ¿Me equivocaré? Por el momento, entretengámonos con el proceso del proceso, y con la constatación de que la justicia puede ser muy cara. Y muy inútil.
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Una fachada de un edificio de Barcelona |
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