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domingo, 23 de junio de 2019

Sergio del Molino apadrina Fábula 44


El martes 18 de junio nos visitó Sergio del Molino como padrino del número 44 de la revista literaria Fábula.
Tondeluna, 18:30. Fotos; Irene Castellanos

Llegó en su coche desde Zaragoza, primero para el encuentro con el equipo y suscriptores de Fábula en el restaurante Tondeluna, a las 18:00. Entre unas copitas de tinto Solar de Samaniego proporcionadas por César León y unas sabrosas croquetas de la casa, Sergio fue el centro de una animada tertulia. Moderada por Evelyn Pérez —una “molinista” inmoderada—se centró (¿cómo no?) en la realidad de la España vacía, un problema al que Sergio puso nombre hace unos años y, así, contribuyó a extender el debate. Sin demasiadas esperanzas de solución, pues el autor no cree que se pueda revertir el despoblamiento rural mientras la economía nos empuje a comprar lo más barato y no lo de nuestro entorno. El campo solo se repoblará si produce agricultura, y si esta producción es rentable. Con todo, algunos asistentes insistían en que no hay que perder del todo la esperanza en lo que nos depare el futuro.


El tiempo voló (al igual que las croquetas), y a continuación nos dimos un paseo hasta la librería Santos Ochoa, donde se celebró el acto abierto de presentación de Fábula 44, ante más de un centenar de asistentes (entre los que se contaban, por cierto, el nuevo alcalde de Logroño y algunos concejales; se convierte así en el primer alcalde que acepta la invitación a una presentación de Fábula tras 23 años!)
¿A que apetece?

Tras una descripción (breve) de la revista por el que esto relata, y una (aún más breve, y más poética) introducción al autor por parte de Evelyn, Sergio del Molino volvió a abordar un tema del que tanto sabe, esta vez aportando nuevos matices, como la definición de las “aldeas Potemkin” para denominar poblaciones que buscan apuntalar su supervivencia recurriendo a reclamos turísticos que acarrean un vacío identitario.

Fotos: UR

Sergio del Molino es un hombre cercano, lúcido, no titubea al hablar. Como él admite, sus escritos tratan en gran medida de la ausencia y el vacío, por lo que acaso su lucidez transmite un punto de desencanto. Pero lo cierto es que ha conseguido convertirse en un nombre imprescindible de la cultura española actual, e hizo un hueco para visitarnos entre las numerosas invitaciones que recibe de diversos foros. 

Desde aquí le queremos agradecer, en nombre de todas las personas que estamos detrás de la revista, su cercanía y disponibilidad para acompañarnos en el alumbramiento de esta preciosa criatura, Fábula 44 (ya hablaré de ella en otro momento). Como quien no quiere la cosa, entre un acto y el siguiente le tuvimos hablando más de tres horas seguidas. 



Muchas gracias, Sergio.

domingo, 16 de junio de 2019

TIENE UN TESORO


Todo empezó por un rayón.
            Era lo que siempre había temido. Cada vez que aparcaba en batería me asaltaban los más ominosos temores de que la típica acompañante desaprensiva saliera del asiento del copiloto del coche recién aparcado a mi lado, y arremetiera sin cuidado contra la carrocería de mi flamante Mercedes clase A, 200 CDI.
            Pero esta vez la temida escena se produjo ante mi vista, ante mis propias narices. Así que me abalancé contra la susodicha y dejé que me llevaran los demonios.
             –¿Es que quieres que demos parte por esa chuminada? –dijo el chulo del marido, o lo que fuera–. Vamos, hombre, no me jodas.
            Tal desfachatez fue la gota que colmó el vaso, y a partir de este punto mis demonios transportistas me inspiraron las mejores lindezas de mi repertorio barriobajero, predicadas, por turnos, de la copilota, de su marido (o lo que fuera) y de la descarriada madre de cada uno de ellos.
            Como era de esperar, los ánimos se encendieron, y la cosa devino bronca, la bronca devino manos, las manos devinieron puños, y al final se montó un festival de huesos rotos, dientes, sangre, cristales y abolladuras. Acabamos, claro, en comisaría, hechos unos zorros, afrontando diversas denuncias por faltas, por lesiones, por daños, por injurias, por alteración del orden público, además de la desalentadora perspectiva de cuantiosos gastos y molestias por inminentes sesiones de rehabilitación y varias de odontología avanzada.
            Entonces, cuando nos tomaron los datos, caí en la cuenta.
            Ya sabía yo que me sonaba la cara del chulo del marido (o lo que fuera). Y me sonaba porque, desde hacía más de una año, era amigo mío. Amigo en Facebook.

domingo, 9 de junio de 2019

¿Cuánto cuesta el procés del procés?

¿Cuánto nos cuesta el procés del procés?  Jueces de alto nivel y altos sueldos, fiscales, abogados del Estado, secretarios, ujieres, policías, funcionarios de prisiones, prisiones , transportes, y muchos otros gastos que no quiero ni imaginar. Que doce dirigentes catalanes hayan (presuntamente) incurrido en rebelión, o sedición, nos cuesta a los contribuyentes millones de euros, que, valga el tópico, darían más fruto en áreas como alimentación, vivienda, sanidad o educación.

Pero lo más caro de este juicio no es necesariamente lo económico. Su marcada teatralidad parece servir para difundir la causa independentista dentro y fuera de nuestras fronteras , para cuestionar la justicia española, y animar a que los tribunales europeos nos sigan humillando.

Imaginemos que, al concluir, los encausados recibieran las condenas que probablemente merezcan. ¿Las cumplirán, o acaso un magnánimo gobierno abierto al diálogo les acabará indultando? Incluso en este supuesto, la condena merecida no habrá hecho sino alimentar el aura de mártires de la República Catalana de los encausados, lo que lo que a su vez llevará a que aumente el 50% de pro independentistas , y que en un futuro no lejano su crecimiento no pueda ser contenido por un gobierno dialogante.

Difícil problema el catalán. Para unos, la solución pasa por más 155, para otros  por más diálogo, aunque algunos interlocutores sean sordos. A veces tengo la impresión de que, por muy mal que estuviera, aún se empeoró más tras junio de 2018 . ¿Me equivocaré? Por el momento, entretengámonos con el proceso del proceso, y con la constatación de que la justicia puede ser muy cara . Y muy inútil .
Una fachada de un edificio de Barcelona 


domingo, 2 de junio de 2019

Fábula 44 y Sergio del Molino

Hoy toca anunciar el próximo evento relacionado con la revista Fábula, que desde el pasado número ha renovado imagen y ganas. Presentaremos el 44, apadrinado por Sergio del Molino, quien dará la charla titulada “Las aldeas Potemkin: la España vacía como un decorado" (o sea, que sabe de qué habla). Será el martes 18 de junio en la librería Santos Ochoa (c/ Calvo Sotelo, 19, Logroño) a partir de las 19:30. Previamente tendremos un encuentro con los autores y suscriptores de Fábula en un estupendo restaurante logroñés.

Además de apadrinar este número,  Sergio se ha prestado a aportar el título autógrafo de la revista, siguiendo la costumbre que se inauguró con el 43.

Os recuerdo la biografía de Sergio del Molino (Madrid, 1979): escritor y periodista español, cuya obra se mueve entre la narrativa autobiográfica, el ensayismo y la crónica. La España vacía (premio al libro del año de los libreros de Madrid 2016, y Premio Cálamo) ha sido un fenómeno editorial literario, y provocó un gran debate nacional sobre las regiones olvidadas del interior desértico del país. Además es autor, entre otros, de Lugares fuera de sitio, premio Espasa de ensayo 2018, La hora violeta, premios Ojo crítico y Tigre Juan 2013, o La mirada de los peces, 2017. Es columnista en el diario El País y colaborador en la cadena de radio Onda Cero.


El acto de las 19:30 será de entrada libre. Conviene madrugar, aviso.

domingo, 26 de mayo de 2019

Sé dónde vives



Domingo electoral en España, por partida triple. A ver si a partir de ahora los políticos dejan de prometer y empiezan a cumplir (aunque en algunos casos igual es mejor que no cumplan lo que prometen). En fin, con ocasión de tantas citas con las urnas para ejercer nuestra ínfima parcela de libertad de elección, he comprobado la también ínfima privacidad de la que gozamos los españoles hoy en día.

Como mis compatriotas habrán comprobado en carne propia, estos días hemos recibido montones de cartas de los partidos políticos. Este año más, pues más organizaciones maman de la ubre y, por consiguiente, disponen de más dinero (público) para invertir en propaganda. Pero lo curioso del caso es que todas esas cartas de partidos llevan mi nombre completo, dos apellidos y dirección. Es decir, que yo, como usted, estoy fichado en las bases de datos de organizaciones que no me interesan lo más mínimo y que, al menos, saben dónde vivo.

En estos tiempos en que te marean con cláusulas para salvaguardar la privacidad y que a cualquier colectivo le obligan a contratar dudosos servicios de agencias de protección de datos, resulta que nuestros datos de residencia está en manos de personas a las que nunca se los darías. Sí, los copian del censo, claro, pero entonces, ¿por qué el censo está al alcance de cualquiera?

Esto me trae a la memoria una anécdota que me contó un escritor conocido, columnista en un diario de izquierdas. En una ocasión publicó un artículo muy crítico con una medida del gobierno, y al poco tiempo recibió una llamada directa del entonces ministro del Interior (a la sazón Rubalcaba, q.e.p.d) para pedirle cuentas por el tono y contenido, dejándole claro el estribillo de la canción de Police: "Every step you take..."

En el creciente clima político de agresividad y cainismo, cuando muchos se empeñan en desarrollar el peligroso juego de las dos españas, no me deja tranquilo que nuestros datos obren en poder de manos extrañas. ¿Hay algo que se pueda hacer?

domingo, 19 de mayo de 2019

FAUNA URBANA VII: VOCIFERUS RECLINANTIS

Esta especie tiene su hábitat natural en los autocares de media y larga distancia, en los que construye su nido al cabo de unos pocos instantes del ingreso.



Un primer rasgo que define al espécimen es que considera su derecho inalienable apurar el ángulo de reclinación de su respaldo abatible, independientemente de que detrás viaje una persona de gran volumen o un jugador de la NBA, a quien por supuesto no mirará ni avisará en el momento de descargar todo el peso de su derecho sobre las incautas rodillas de aquel.

Una vez instalado en el asiento a su entera satisfacción, el Vociferus saca su adminículo de telefonía móvil y comienza a organizar sus variados e interesantes asuntos de tal modo que hace copartícipes de estos tanto al conductor como el viajero del fondo que intentaba sestear.

Si acaso consigue culminar sus negocios, demorados hasta poder ser despachados en pleno transporte público, nuestro espécimen aprovechara la estupenda cobertura con que le obsequia su compañía para saludar a ese amigo al que nunca visita, para recordar a su madre que le tenga preparado un buen cocido de pochas con chorizo, o acaso para debatir con su expareja los motivos por los que lo suyo no podía funcionar, todo ello ante la admirada curiosidad de los más oliscones del autocar, o el prolongado fastidio de quienes quisieran dormir, leer, o simplemente no ser vulnerados en su delicada sensibilidad