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domingo, 10 de febrero de 2019

FAUNA URBANA V: FUMATOR PESTILENTIS

La peligrosidad de este especímen humano no radica en que acostumbre a autoenvenenarse. Puede ser algo incrédulo o contestatario, como evidencia su desprecio olímpico a las amenazas que le imprimen en el envoltorio de su veneno habitual. Tampoco le disuade que este suba de precio por aumento de imposición fiscal; de hecho, no le importa tributar algo más, acaso considerando que en el futuro rentabilizará su aportación extra, e incluso mucho más, en prestaciones de la sanidad pública. Pero, insistimos, su peligrosidad no está en tal hábito, que no deja de ser una decisión personal.Lo que hace del fumator pestilentis una amenaza a su entorno es su afán por intoxicar los pulmones del prójimo sin permitirle que la equivocación sea también personal e intransferible.

En los últimos años ha sufrido un duro revés a manos de las legislaciones de países occidentales que restringen el tabaco en lugares públicos o laborales, pero el fumator pestilentis parece desquitarse en otros ámbitos que, aunque también públicos, no están cerrados, como pueden ser las paradas de autobús, las terrazas de bares, los parques y playas, las colas de espera en taquillas, o los eventos deportivos, musicales o culturales que convocan multitudes.

En todos estos ámbitos nuestro fumator ve el cielo abierto (nunca mejor dicho) y con dedos trémulos y justicieros se recrea en la ceremonia de extraer el cigarrillo de la ominosa cajetilla, pegarlo a unos labios voluptuosos, prenderlo con morosidad, y transferir la bocanada de partículas de PM2.5 y nicotina hacia sus congéneres más próximos. Si alguno osa quejarse, tiene preparada la interjección victimista:
                  –¿Es que acaso tampoco se puede al aire libre?

La variante más agresiva del fumator se manifiesta precisamente en los hábitats de mayor aglomeración humana. Le encantan las manifestaciones, concentraciones y conciertos, pero manifiesta su predilección por todo tipo de procesiones (religiosas o laicas) donde la dinámica itinerante haga más marcado su territorio. Ahí a la transmisión de humo tóxico añade una nueva sorpresa, la de la quemadura en segundo o tercer grado a quien ose cruzarse en su camino o no consiga apartarse de este.


Fauna urbana

domingo, 3 de febrero de 2019

Víctimas lejanas: Asia Bibi


Has víctimas de la tragedia, de la opresión o de la crueldad que nos quedan más lejos que otras. Es probable que este sea el caso de Asia Bibi, una campesina pakistaní madre de cinco hijos que cometió un delito imperdonable en su sociedad, ser cristiana.
          Todo empezó, al parecer, cuando quiso beber agua de un pozo común, y dos vecinas le negaron el acceso por no ser musulmana. Posteriormente estas mismas aportaron el testimonio que llevó a acusarla de blasfemia, y la relegó a una prisión (no quiero ni pensar en qué condiciones inhumanas) durante nueve años, a la espera de juicio, nueve años de desprecio, odio y amenazas de muerte bien a manos de la autoridad competente o de la masa extremista. Su marido y sus hijos declaraban que no podían salir de casa a comprar comida, mucho menos salir de Pakistán, por el clima de hostilidad que les rodeaba.
En octubre de 2018 el Tribunal Superior de Pakistán revocó la condena a pena de muerte, pero comenzó para ella otro nuevo calvario, pues los seguidores del partido Islamista Radical Tehreek-e-Labaik se lanzaron a la calle a reclamar la muerte de la “maldita” de un modo u otro. Se solicitó una revisión de la sentencia absolutoria, durante este proceso el abogado tuvo que huir a Holanda, y Asia Bibi no pudo salir del país. Por fin, hace unos días se ha declarado la absolución definitiva, y parece ser que la pobre granjera ha conseguido despistar a sus linchadores para emigrar a Canadá y reunirse con su familia, que se había podido adelantar. Tras un infierno de nueve años ha conseguido el derecho a escapar.
          Malos tiempos para la libertad religiosa en Pakistán. Lo que más me inquieta es pensar cuánto iceberg subyace bajo esta puntita, y cuánto silencio ha rodeado este caso flagrante de represión. En todo este proceso de película de terror el principal apoyo de la causa de Asia Bibi ha provenido de grupos cristianos, contrastado por una espantosa indiferencia de gobiernos “civilizados” como son los del Reino Unido, Canadá, EE.UU e Italia. Los principales receptores en occidente de inmigrantes pakistaníes desoyeron las peticiones de asilo de la familia, según informó El País. Por cierto, aunque no lo diga este diario, España es el siguiente en la lista de receptores. ¿Alguien ha oído hablar de alguna iniciativa diplomática al respecto?

domingo, 27 de enero de 2019

Sherlock Holmes en Barcelona


 
Composición: David Villar

Hay personajes que apuran su dimensión freudiana y acaban matando al padre. Sucede con frecuencia, curiosamente, entre los investigadores criminales. Pensemos en los personajes de Millenium, que no han necesitado de su creador, Stieg Larsson, para seguir vivitos y coleando. Igualmente acaba de salir una reciente novela con Pepe Carvalho como protagonista, quince años después de la muerte de Vázquez Montalbán.

El investigador criminal por excelencia, Sherlock Holmes, ha sentado muchos precedentes al respecto. Se cuentan por centenares los novelistas que han resucitado al inglés de la pipa y a su asistente Watson en los llamados apócrifos o pastiches holmesianos. Entre estos hay varios españoles, uno de los primeros Jardiel Poncela en 1939 con sus Novísimas aventuras de Sherlock Holmes. Entre ellos destaca un escritor muy querido para mí, Javier Casis, cuya obra holmesiana ha sido recientemente recomendada por el mismo Pérez Reverte.

Pues bien, este miércoles 30 de enero hablaré de uno de los más destacados apócrifos holmesianos escritos en castellano, Los misterios de San Gervasio, escrito por Carlos Pujol hace un cuarto de siglo. Es una novela fascinante, que comienza imitando al modelo y se va por unos derroteros que Doyle jamás se atrevió a plantear. Mi intervención será en Barcelona, donde también transcurre esta aventura apócrifa, en el seno de unas jornadas organizadas por la Universidad Internacional de Cataluña. La entrada es libre, pero hay que inscribirse previamente en el siguiente enlace

Os espero (si eso).

domingo, 20 de enero de 2019

Definición de Populismo

Recientemente asistí a una magnífica charla sobre el populismo en la política actual, a cargo del catedrático de Historia Contemporánea Pablo Pérez López. Hacía tiempo que no escuchaba una charla tan amena, profunda, ordenada y bien argumentada a la vez. Una delicia, pues. Paso a destrozarla un poco.
          A pesar de que hoy se usa el término “populismo” con bastante laxitud, como una descalificación, para que la definición sea adecuada el sujeto debe cumplir un perfil. El populismo se basa en un líder con carisma (o así lo cree él) que se postula como el vínculo directo entre el Pueblo y su gobierno, prescindiendo del estrato intermedio, el sistema político, que resulta una casta superflua toda vez que ya ha llegado él como interlocutor y protector del Pueblo.
          El concepto de Pueblo adquiere así nuevos significados. Pasa a ser esa masa anónima que quiere y acepta al líder, y que lo exprese o no, respalda punto por punto las decisiones de este. De aquí deriva también el concepto de No-pueblo, la parte de la ciudadanía que, por su intrínseca ceguera, no acata la doctrina del líder. El No-pueblo ha de ser re-educado o, en su caso, suprimido, sea política o físicamente.
          Con el líder como intérprete supremo de las necesidades del Pueblo es lógico que, una vez en el poder, resulte innecesario elegir sucesores mediante un sistema tan burgués como el sufragio universal. El Pueblo ya se ha expresado, y su voluntad es inequívoca. Por eso, el buen líder populista se afana por impedir que haya elecciones venideras que puedan cometer el error de apearle. Como dirían ahora algunos politólogos, “es que la gente vota a cualquiera”.
          El profesor Pérez López citó a varios estudiosos y puso numerosos ejemplos de líderes populistas del siglo XX: Hitler, Stalin, Mao, Pol Pot, Nasser, Fidel Castro, Perón, Kim Jong-un, Chávez… Las preguntas del público le animaron a definir el panorama español, y afirmó que el independentismo catalán es el colectivo más populista que tenemos, con su radical exclusión del No-pueblo que no les vota; luego le sigue Podemos, aunque en un declive de carisma; Vox, sin embargo, carece de alguno de los ingredientes básicos de la definición técnica de populismo.

         Al final vencí mi timidez natural para hacer la última pregunta. Si el nacionalismo y el populismo son los cánceres de la democracia, ¿qué hay de otros posibles tumorcillos como el hecho de que los candidatos actuales tengan que ser jóvenes, guapos, peludos y abonados a gimnasio? El profesor Pérez López me lo aclaró con agudeza. Porque algunos de los establecimientos comerciales que más triunfan en nuestras ciudades son precisamente las clínicas de belleza y los gimnasios. Tenemos lo que nos merecemos. Cuando las sociedad cambie, la política cambiará.