
Así que invito a quien lea esto al encuentro, que será en el Ateneo Riojano (c/ Muro de Cervantes, 1- 1º, Logroño) a las 19.30. Prometo no aburrir demasiado.
Este es el primer poema del libro. Igual me animo a ir colgando alguno más.
DECLARACIÓN
Por la presente, declaro que escribo
sin más negocio que el tragarme ausencias,
sin más noción que el alma y el oído,
tras no sé cuántos ciclos de cigüeñas,
poniendo por testigo a un pobre flexo
y a este humilde cuadernillo procurado
en bazar chino. Sí, escribo
ajeno a los concursos literarios,
a críticos acerbos, a espacio en suplementos,
a amigos que me cobren sus favores,
a ir, lo que se dice, de poeta.
Tras meses de embarazo y de sufrir malformaciones
y años de latencia en lo hondo de un fichero,
tras sortear los miedos y los fríos,
mis versos ven la luz, soy mártir y confeso.
Te abro casi todas mis heridas,
expongo, para legos y curiosos, mi piel en carne
viva
(sé que no es demasiado, pero es todo lo que tengo,
comprende que me queje de este parto).
Y escribo mal o bien, pero aún persigo
domesticar los cantos de sirenas
(o, si quieres, relinchos de luciérnagas
para ser fiel a viejos espejismos).
Fui iluso como tú, yo también quise
huir del duro oficio de dar cuentas
en verso desmañado. Y obviar el son
que vierte la tristeza en papel hueco
para así testificar: mira, he sufrido.
En fin, hermano, Abel, mi semejante,
mi hipócrita lector, no hagas más ruido,
que quiero aquí fingir que sigo solo
y que
es a mí a quien digo lo que digo.
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