TIEMPO DE SILENCIO
Tras
mi entrada en este blog del 20 de julio, sobre la principal virtud del docente
universitario, he guardado casi tres meses de silencio. ¿Motivos? En las tres
novelas que he escrito hasta la fecha me ha gustado ofrecer al sufrido lector
al menos dos posibles finales para que aquel disponga de una alternativa si no
le gusta el aparente desenlace. De modo similar, ofrezco a mis amigos, visitantes y
voyeurs de este blog (si es que no lo han abandonado todos) dos posibles
respuestas para justificar mi silencio.
VERSIÓN
1) Poco después de mi tercera entrega sobre los vicios del sistema
universitario español, recibí una curiosa visita en horario de tutorías. Se
trataba de dos personas muy educadas, hombres, supongo, a juzgar por sus voces
y por su morfología (dudo de este particular porque venían encapuchados). Les
invité a sentarse y estuvimos departiendo durante más de una hora sobre
cuestiones de intertextualidad y de narratología, de la que, a pesar de su
interés, no tenían la más mínima idea. De pronto, en cuanto miré para otro
lado, recibí un fuerte impacto en la cabeza que me hizo perder el (escaso)
conocimiento.

Pero
llegó un momento en que me harté de tanta monotonía y urdí un plan. Cuando mi captor
deslizó la bandeja con la comida, exponiendo un par de dedos desnudos, se los
agarré y retorcí con toda la fuerza de que fui capaz. El pobre hombre aulló lo indecible,
pero yo no solté la presa. Al final, le hice jurar por la Aneca que me abriría
la puerta, y, ante tan insoportable dolor, lo hizo. Cuál sería mi sorpresa
cuando le vi la cara.
–Coño,
pero… si eres tú.
–Sí,
je –admitió con rubor mientras se frotaba los dos dedos luxados–. Pero yo solo
soy un mandao, que conste. No es nada personal…
–Ya
me imagino. Pero… ¿por qué? ¿Por qué?
–Verás.
Me habían prometido que sacarían mi plaza. Mi plaza, ¿oíste? Por fin… Aunque
fuera de P2 [= cacofónico y exiguo contrato con dos horas de docencia
semanal].
–Ya
–asentí, mientras me apresuré a abandonar mi prisión y a reincorporarme a la
vida habitual.
VERSIÓN
2) Además de una vida y, respectivamente, la vacación y la docencia, tengo
cinco o seis libros que me rondan la cabeza y que no me dejan mucha serenidad
para bloguear. Uno, ya en fase de maquetación y corrección, sobre la trilogía
de Waugh Sword of Honour, que saldrá en breve. Otro, un cuento ilustrado
para niños de cinco a nueve años, titulado Tutta y Bhabha en la granja, ya terminado y en busca
de editor. El tercero, un manual sobre la literatura inglesa del siglo XIX y
XX. El cuarto, una novela sobre un periodista en plena crisis. Otro, en
gestación, formado por varios microrrelatos que, cuando lleguen a cuarenta o
así, podrán ir buscando quien los quiera. Y finalmente, el próximo proyecto
académico, aún en la fase inicial, sobre los viajes de Graham Greene por
España.
En
fin, sé que esta versión es más sosa. Por tanto, elige la que prefieras. Tú decides.
Comentarios
Publicar un comentario