Voy completando la revisión de mis primeros relatos. Este transcurre entre Avilés y Oviedo, y reflexiona sobre el trabajo como servicio a la sociedad, aunque con sorpresa. Como es lógico, los lectores más avispados no se sorprenderán (nunca se sorprenden), pero aún hay algunos que me preguntan a qué se dedica el protagonista.
LO QUE HACE TU MANO IZQUIERDA
Porque
ellos no tendrían la infancia que tuvo él, no señor. Ellos tendrían cubiertas
las necesidades básicas, se alimentarían con una dieta sana y equilibrada,
podrían estudiar en un colegio incluso de pago, luego en la universidad, serían
personas de provecho, con un futuro abierto ante sus ojos. Ellos no tendrían
malos tratos e insultos en casa, ni palizas del padre, ni abusos de los dueños
del barrio, qué va. Su infancia sería esa etapa de felicidad y armonía que se
necesita para un desarrollo integrado de la personalidad, para que la
autoestima encamine al niño a la autorrealización progresiva de sus
potencialidades, todo dentro de las trayectorias que en cada etapa vayan libre
y armónicamente escogiendo.
LO QUE HACE TU MANO IZQUIERDA
A
las seis de la mañana berreó el despertador. Marina ni se inmutó, pobrecilla,
probablemente no llevaría ni dos horas de sueño. Adrián la miró con ternura y,
con miedo a provocar el más mínimo ruido que pudiera despertarla, se dejó caer
de la cama al cabo de unos segundos, rompiendo así esos hilos de la comodidad,
fuertes como sogas, en nombre del cumplimiento del deber, en nombre de su
familia, en nombre de ese sustento diario que sus hijos tácitamente le
reclamaban.
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by A. V. Grela |
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