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martes, 27 de diciembre de 2011

CAPITÁN CÓLERA: LOS ORÍGENES

Recientemente me he topado con la página del Ministerio de Educación y Cultura que publicó hace años el relato "El capitán Cólera", germen de una importante subtrama de "Mientras ella sea clara". Ahora lo han actualizado e ilustrado con dibujos como el que copio. Lo enlazo desde aquí, para que los lectores de la novela puedan comparar los cambios textuales; y para que los que aún no la han leído sientan curiosidad por saber qué fue de ese adolescente fantasioso (que aquí se llama Toni en vez de Míchum).


¿No os ha pasado nunca eso de que os venga a la cabeza un recuerdo pasado, y, acto seguido, os topéis por la calle con alguien relacionado con ese tema? A mí me pasó justo esta mañana, cuando me encontré con Elicio, antiguo amigo de la infancia.

-Qué, Toni, ¿cómo te va?

-No me quejo. ¿Y tú?

-Pseé. Ahora acabo de empezar a currar en el restaurante de mi tío. Ya estaba bastante harto del supermercado, pero ando un poco agobiao. Lo de servir a la mesa es mucho peor que cobrar en la caja, aunque no lo parezca. Pero bueno..., tampoco me quejo. Y tú qué, ¿has cazado a algún supervillano recientemente?


Reseña de "Clara" en ACEPRENSA

Fuente: http://www.aceprensa.com/articles/mientras-ella-sea-clara,

firmada por Adolfo Torrecilla

 Mientras ella sea clara

Autor de varios poemarios, libros de relatos y también de la novela Calle Menor, Carlos Villar Flor (Santander, 1966) es, sobre todo, un gran conocedor y un apasionado de la literatura en sus diferentes variantes. También es doctor en Filología Inglesa, profesor de Literatura en la Universidad de La Rioja, investigador, traductor –entre otros, de Evelyn Waugh y George Orwell– y director de la revista literaria Fábula. Esta exhaustiva formación literaria explica en buena parte la calidad de su nueva novela, Mientras ella sea clara.
El argumento, deliberadamente superficial y artificial, explica de una manera muy epidérmica los sugestivos valores que tiene esta novela. Clara, una joven santanderina de 26 años, se encuentra en un momento crítico en su vida, pues su débil carácter y su sobredimensionada levedad la han llevado a un callejón sin salida: “Estoy comprometida en matrimonio con tres hombres distintos”. La novela, escrita en forma de desahogo, es la historia de cómo Clara ha llegado a esta esperpéntica situación y cómo, en el último momento, la resuelve. Sus tres “novios” son Míchum, vigilante jurado y su amor de toda la vida, magnífico personaje; Mario Martello, hombre maduro enfrascado en negocios algo turbios, quien proporciona a Clara los lujos con los que sueña; Pelayo, un arqueólogo madrileño a quien conoce por casualidad y que le alimenta la dosis de espontaneidad y de locura que Clara desea en cualquier relación.
Las cosas se complican al máximo con la irrupción de una leve trama policiaca –protagonizada por un detective muy original– y con el equilibrismo que Clara debe practicar para no coincidir en los ambientes que frecuentan cada uno de sus novios. Aunque la novela está muy bien construida y el argumento mantiene su interés y su intriga en todo momento, sin decaer, no es esto lo más importante, pues el autor, a propósito, juega con la evolución de la trama, el enrevesamiento narrativo y la caída en ciertos tópicos literarios que se apoderan de algunos personajes.
Lo mejor de la novela es el trabajo estilístico del autor y las constantes rupturas con lo que se espera, en principio, en una novela de estas características. “A la vista del chapapote en que se ha convertido mi vida en los últimos días, os juro que tengo que desahogarme con alguien o reventaré”. Con estas palabras de Clara, la principal narradora, comienza la novela, con un estilo natural, chisposo, entretenido, espontáneo, que refleja muy acertadamente las complicaciones psicológicas de Clara, una joven difícil de encasillar, con buenos sentimientos y, a la vez, con una falta absoluta de moral, compromiso y de realismo, todo junto y sin caer en un psicologismo de “manual de autoayuda” ni existencial.
Clara es un excelente personaje, muy de ahora. Esta es otra característica de la novela, que está totalmente adaptada a la realidad actual en el lenguaje, los personajes, las ideas, los sentimientos... Carlos Villar no sólo es capaz de recrear el lenguaje de estos personajes, especialmente el de Clara, sino su mundo interior y su escala de valores, con grandes aciertos sociológicos y con una mirada irónica sobre lo políticamente correcto poco habitual en la narrativa contemporánea.

lunes, 19 de diciembre de 2011

DOS NUEVAS RESEÑAS DE "CLARA"

Una aparece en el blog literario "Propera Parada", firmada por Rosa Mingorance

Clara tiene un serio problema: se ha comprometido en matrimonio con tres novios muy diferentes entre sí. No sabe cómo ha podido llegar a ese extremo, pero quedan pocos días para las celebraciones de las supuestas bodas y todavía no tiene decidido con cual de los tres debe o quiere desposarse. Los tres aspirantes a marido son bien diferentes entre sí y cada uno aporta valores diferentes a la relación. Está hecha un lío y no sabe cómo salir del paso.

La base de la novela son los detalles de cada una de las acciones que en ella acontecen. Cada movimiento, cada historia y cada anécdota son los que van configurando la trama del libro y son lo que darán pie al desenlace final.

Esta obra no es una simple novela romántica, basada en amores prohibidos y relaciones tormentosas. Lleva añadida una trama rocambolesca que, poco a poco y relatada por la protagonista, Clara, y su novio formal de toda la vida Mitchum, dará paso a situaciones sorprendentes. Tras las tres historias de amor se esconden no solamente pasiones e infidelidades, sino que también se narran historias de héroes y tramas policíacas que van enredando la historia hasta llegar al desenlace.

Divertida, amena y jovial, ambientada en el Santander actual, con toda su burguesía y su clase media, con todas sus costumbres y tradiciones. Es la historia estrafalaria que puede acontecer a cualquiera de nosotros y que no deja nunca de sorprendernos.

Es curioso el modo con el que el autor consigue atrapar a los lectores: escrita en primera persona, Clara y Mitchum narran la versión de su historia es una conversación con el lector al que, no solamente se le explica la historia, sino que se le pide consejo, como si estuviera hablándote tu mejor amigo y te rogara que, no solamente le escuches, sino que le eches una mano en una decisión tan importante.

Otra en la revista Historia de Iberia Vieja, nº 79, pág. 88

jueves, 15 de diciembre de 2011

PRESENTACIÓN EN VALLADOLID: CASA DE ZORRILLA

El miércoles, 14 de diciembre, presentamos a "Clara" en Valladolid, en el marco incomparable de la casa que fue de don José Zorrilla. Acudimos mi sufrido editor, Jesús Herrán, el estudioso de la literatura contemporánea Gonzalo A. Perelétegui, y el menda.

Alguien (que permanecerá ignot@) hizo previamente la broma de que no podíamos haber elegido un entorno más idoneo para presentar a nuestra querida "zorrilla". Que don José nos perdone. Y, ya de paso, don Juan.


 LA RAZÓN de Castilla y León, 15 de diciembre de 2011

sábado, 10 de diciembre de 2011

TIEMPO DE DUDAS

Adjunto versión abreviada de la reseña aparecida en Fábula 31 de Mientras ella sea clara, firmada por Gonzalo Martínez Camino, profesor del departamento de Filología de la Universidad de Cantabria.

Obviamente, el hecho de que reproduzca reseñas en este blog no implica que esté en total acuerdo con todo lo que se dice. Tampoco estoy en desacuerdo con lo que dice el profesor M. Camino, que conste. Hasta la fecha no me he enfrentado aún a la reseña denigrante o humillante. No sé si la reproduciré aquí cuando llegue el momento, ya os contaré.  En este caso, el haber abreviado la reseña se debe al sencillo motivo de que es muy extensa, y a veces el lector de reseñas no tiene tanta paciencia.

TIEMPO DE DUDAS


            (…) Esta no es una novela sobre los entresijos psicológicos de Clara y mucho menos una bildungsroman: su historia no es la de la construcción de un carácter, sino la de un lío en la que un personaje ya hecho se nos mete y del que, después, intenta salir. Tampoco el lector de esta reseña debe pensar que Clara es simplemente un nombre y nada más, ella y Míchum, las figuras principales, son caracterizadas con trazo firme y penetrante en la primera de las cuatro partes en las que está dividida esta obra. En este sentido, hay que decir que una de las características de la forma de contar de nuestro autor, y que ya se apreció en su anterior obra, Calle Menor, es la habilidad para articular la historia en torno a unos personajes bien perfilados; de hecho, éste es uno de los placeres con los que el lector puede disfrutar en estas dos novelas.
            ¿Cuál es este lío del que hablamos? En unos meses, entre 2002 y 2003, Clara adquiere, al mismo tiempo, tres compromisos de matrimonio con tres pretendientes muy distintos entre sí: Míchum, el novio de toda la vida, católico, pobre y formal; Mario Martello, el profesional cincuentón, “hombre-de-mundo” que se las sabe todas y que ofrece posición y seguridad; Pelayo, becario en una universidad madrileña, arqueólogo, ligón y aventurero. ¿Con cuál se casará Clara? Cada uno le promete cosas distintas al otro, emociones y futuros diferentes; cada uno, como ella misma nos dice, representa una parte distinta de lo que ella es y de lo que le gustaría ser, de lo que vive y de lo que le gustaría vivir. Al fin y al cabo, sólo nos seduce aquello que queremos que nos seduzca porque, de alguna manera, ya lo llevamos dentro. Éste es el enredo para el que debe encontrar una salida.
            Durante muchas páginas, la parte central de la novela, Clara nos cuenta cómo intenta compaginar a sus amantes, barajarlos por las distintas calles y ambientes de Santander (incluso de España) para que no le salgan todos los triunfos en la misma mano: en este caso, un trío no es aconsejable. Es el momento para que el lector disfrute con las idas y venidas de nuestra protagonista, los triples saltos mortales que deberá dar para no caer a un abismo sin red ante el que su propia imprevisión la ha situado. El autor escribe estos pasajes con una técnica narrativa fluida al tiempo que precisa, salteada con situaciones llenas de desternillante humor. Una de las virtudes de esta obra es que, en la fase del nudo, el novelista consigue que el desenfreno de Clara no nos genere rechazo; su insensatez nos resulta divertida más que inmadura; inocente, más que infantil; disculpable, más que reprochable; en definitiva, entendemos qué es lo que atrae a sus pretendientes porque nosotros también lo disfrutamos.
            Así las cosas, debemos considerar un acierto el hecho de que los narradores de la historia sean los dos personajes principales y, que al hacerlo, hagan saltos atrás en el tiempo yendo más allá del límite de la historia que nos narran para contarnos datos de sus vidas anteriores al embrollo en sí. ¿Por qué? Porque, como ya dijimos, el laberinto del que Clara debe salir es, principalmente, el de su maraña vital. La subjetivización de la historia, que implica que sea contada por sus protagonistas, ayuda a que el lector tenga la sensación de que se narra desde el interior del galimatías y vea las informaciones que se le dosifican tiznadas por la confusión en la que viven los personajes: la de Clara es la suya propia, la de Míchum es la que le genera Clara. En este sentido, es de destacar también que el autor haya sido capaz de plasmar un idiolecto para cada uno de los personajes-narradores. No serán demasiado alejados entre sí, no pueden serlo, ambos están en constante contacto y pertenecen al mismo sector social. En consecuencia, estas “formas de hablar” al tiempo que les caracterizan como individuos, les afilian socialmente. Por otro lado, lo que los narradores nos cuentan de sus pasados nos ayuda a entender su subjetivo punto de vista, su postura ante lo que ocurre dentro del laberinto.
(…)
            El telón de fondo característico de este género es la vida urbana y nuestra novela resulta paradigmática: se nos va describiendo la geografía santanderina como espacio físico donde discurre el tiempo que los personajes necesitan para tejer el laberinto de sus encuentros y desencuentros; Santander es el paisaje urbano en el que distintos personajes con distintos puntos de vista e intereses confluyen, chocan y entretejen sus vidas. Antes hablamos de las perspectivas que representan Clara y Míchum, otras aparecerán, varias; las más importantes son las que representan los otros dos prometidos: la del nuevo rico, que es la de Mario Martello; la del progre idealista, intolerante y superficial que es Pelayo. En definitiva, la ciudad, como en cualquier novela moderna digna de ese nombre, se representa como el paisaje de distintos paisanajes.
            Ahora bien, una novela de enredo debe tener un desenlace: se necesita una resolución y las incógnitas deben despejarse: de no saber, debemos pasar a saber. ¿Con quién se casará Clarita? ¿A quién elegirá? La trama llega a su punto álgido en los dramáticos días que van del 11 al 15 de marzo de 2004. Aquí hay que hacer un alto en el camino para destacar la habilidad del autor para plasmar la angustia de una víctima de terrorismo: la escena del reconocimiento de un cadáver en IFEMA es de lo mejor de esta novela. Cabe señalar que el mérito es mayor si tenemos en cuenta el cambio de registro que supone que, de repente, en medio de una novela divertida y básicamente optimista, nos encontramos este cuadro luctuoso que no desentona y que nos conmueve y después, casi sin territorios intermedios, volvemos al humor y al enredo sin que nada chirríe. También hay que señalar que, una vez dejados atrás estos días, uno de los personajes del trasfondo, tomará protagonismo, ocupará el primer plano de la novela, en la función de ayudante necesario para que los protagonistas puedan atar los múltiples cabos que el autor ha ido dejando aquí y allá y lleguemos al desenlace final. Si a nuestro juicio crítico hubiera que señalarle un pero a la novela, quizá sea el abuso de esta fórmula.
            Regresemos a la incardinación de la intrahistoria de nuestro relato en la historia de nuestro país. Nos recuerda a Fortunata y Jacinta. Mientras que Juanito Santa Cruz se debate entre dos amores, dos destinos, dos perspectivas, dos formas de ver la vida en los años de agitación revolucionaria que van de la salida de Isabel II hasta el reinado de Alfonso XII, Clara se debate entre tres en los años del Prestige, el chapapote, la guerra de Irak, la mayor masacre terrorista de Europa, el cerco a las sedes del PP durante la jornada de reflexión del 13 de marzo y el vuelco electoral. Si el crítico norteamericano Fredic Jameson encuentra una alegoría implícita en la narración galdosiana sobre la histórica de nuestra nación, ¿podemos ver nosotros alguna en Mientras ella sea clara? Como Clara, cada uno de los lectores deberá hacer su propia interpretación y, como Clara, resolver el enredo; necesitamos «aclararnos».

Gonzalo Martínez Camino
 

sábado, 3 de diciembre de 2011

SALE EL NÚMERO 31 de FÁBULA

Este jueves, 1 de diciembre de 2011, presentamos el número 31 de la revista literaria Fábula. Nos apadrinó Antonio Orejudo, quien, con una charla titulada "Sobre la risa y el desengaño",  encandiló a los presentes con su humor y clarividencia.
Como es habitual, el número cuenta con colaboraciones de varios autores, de todo el espectro que ve desde los noveles a los consagrados. Entre estos últimos destaca Antonio Gamoneda, que nos ha cedido unos poemas inéditos desinteresadamente.


Copio nota publicada en La Rioja, 29.11.2011, firmada por Benjamín Blanco:
http://www.larioja.com/v/20111129/cultura/revista-literaria-fabula-incluye-20111129.html
Foto: Alfredo Iglesias


Ver nacer una revista literaria suele ser un placer pasajero: nacen y mueren sin solución de continuidad. Por este motivo, llegar al número 31 hace de 'Fábula' una rara avis no sólo a nivel regional sino incluso nacional. Siempre con alguna sorpresa entre sus páginas, en esta ocasión son los poemas inéditos de Antonio Gamoneda, Premio Cervantes 2006.
Este número 31 de la revista literaria Fábula se presentará de la mano del escritor Antonio Orejudo con una charla que lleva por título 'Entre la risa y el desengaño', una reflexión-explicación de su obra narrativa, el jueves 1 de diciembre a las 20.00 horas en el salón de actos del centro cultural de Ibercaja.
Dirigida por Carlos Villar Flor, profesor de Filología Inglesa de la Universidad de La Rioja, y coeditada por la Asociación Riojana de Lectores, Escritores y Artistas (ARLEA) y la UR, la revista literaria Fábula apuesta de nuevo por la variedad de géneros, estilos, autores, tendencias, etc. ofreciendo un amplio abanico de las diversas facetas de la creación literaria contemporánea en lengua española.
En esta ocasión, Fábula incluye poemas inéditos de Antonio Gamoneda, cuya obra ha sido reconocida con el Premio Nacional de Poesía en 1988, el XV Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana y el Premio Cervantes en el 2006. Además, cuenta con la colaboración de Elyzabeth Drayson, profesora de la Universidad de Cambridge y especialista en cultura y literatura española de la Edad Media y del Siglo de Oro,y que publica un artículo sobre la figura del Cid, uno de nuestros mitos más controvertidos, en el cine.
La sección 'Se busca poeta' rinde homenaje al ya desaparecido Roberto Veciana, conocido principalmente por su investigación en nuevos métodos para acercar el idioma español a los extranjeros; mientras que Eugenio Sáenz de Santa María recupera, dentro de 'Perros verdes', al autor francés Jean Genet (1919-1986), «un escritor comprometido, atormentado, rebelde, provocador, genial, trasgresor, fronterizo y, más que otra cosa, un huésped perpetuo de la soledad y el silencio».
Dentro de la misma sección, el argentino Juan Arabia rememora al escritor estadounidense John Fante (1909-1983), conocido como precursor del realismo sucio.
El nuevo número incluye una selección de escritos elaborados por los participantes en el II Taller de Creación y Crítica Literarias, todos ellos riojanos de nacimiento o adopción: Carmen Tejada, Berta Lázaro, María José Marrodán, Mercedes Fuentes y Gregorio Clavijo.



Otra noticia del evento en:
http://www.europapress.es/la-rioja/noticia-novelista-antonio-orejudo-apadrina-31-fabula-pronuncia-charla-risa-desengano-20111130172405.html