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domingo, 28 de diciembre de 2014

DELACIÓN

Hoy, Fiesta de los Inocentes, parece ocasión propicia para publicar este nuevo microrrelato que combina uno de mis temas favoritos, la mezquindad, con el de la violencia de género... literario.


 
DELACIÓN
Mi exmarido siempre se consideró mejor que yo. Durante los primeros años de lo nuestro llegué a pensar que así debía ser, tan enamorado como estaba. Pero ahora lo considero intolerable, algo que no debo consentir. Por eso escribo esta delación.

He de poner de manifiesto ante la autoridad competente los graves errores en los que incurre Sebastián Fleitás para que se tomen medidas drásticas de modo urgente…
Sebastián posee una sensibilidad especial, lo admito. De hecho, nos conocimos en un recital poético. Sin apenas planearlo, nos sentamos juntos, y cuando el poeta local leyó el verso que dice “De tu entera raíz quiero la brida” con cadencia trémula, ambos nos sorprendimos suspirando al unísono. Ese fue el comienzo de todo. Luego vinieron cuatro años de relación, y cuando Zapatero nos permitió casarnos, nos casamos, él de blanco y yo de negro. ¡Cómo lloraron nuestras madres! ¡Cómo lloré yo!
Pero luego llegó la rutina, el día a día, y fue demasiado para él. No para mí, que me gusta lo ordinario, lo previsible. Yo le habría sido fiel. Pero él no podía vivir atado, dijo. Yo no quería darle el divorcio, me resistí cuanto puede, utilicé todas mis armas. Pero al final tuve que ceder, porque en España el divorcio es cosa de uno. Se separó de mí, me desdeñó, siguió su camino solo, o con otras compañías. Nunca le perdoné.
Con el tiempo su carrera literaria despegó, y empezó a publicar sus poemarios. Yo, desde mi trabajo como informador, procuré desinformar lo más posible. Me gané la confianza del jefe de sección, y conseguí que me dejara especializarme en literatura local. Lo hice todo por él, a él le debo haber dejado el fútbol regional, mi especialidad primigenia. Así, cada vez que llegaba una noticia de agencia sobre él, procedía a borrarla antes de que cayera en otras manos. Cuando esto no era posible, me esforzaba en el arte de la filigrana desinformativa, para no llamar mucho la atención, y conseguí resultados realmente significativos. En ocasiones le cambiaba alguna letra del apellido. Uno de mis principales logros fue informar de la presentación de un libro suyo de modo que no se supiera si el autor era él o el presentador. Otro, acaso aún más encomiable, fue cuando quedó finalista del Premio Nacional de Poesía, y solo le concedí un parrafito al pie de una página en la que había entrevistado a un vecino de mi madre que acababa de colgar su novela casera en internet. Eso sí que fue sutil, pardiez. Si, por un casual, su editor mandaba la información en un día que yo libraba, al cabo entraba yo en la sección digital del periódico, echaba mano de cinco o seis de mis treinta seudónimos virtuales, y llenaba el foro de descalificaciones o críticas demoledoras. Tengo su nombre en mi servicio de alertas de Google, para mejor buscar, y ni siquiera pasan un par de minutos desde que algo sobre él se cuelga en el ciberespacio hasta que me entero.
Pero, aún así, mi exmarido ha conseguido ser más célebre que yo en nuestra pequeña ciudad. Es algo que, todavía ahora, cuando redacto esta delación ante el webmaster, se me antoja intolerable.
… busca ante todo la autopromoción, y el texto carece de interés enciclopédico. Por estos motivos, sugiero la supresión de la entrada inmediatamente…
            Y es que podría soportar que siga escribiendo poemas sin que piense en mí. Incluso que le inviten a presentar más actos culturales que a mí, o que salga en programas radiofónicos como contertulio (¡con lo bien que lo haría yo!). Esas son facetas que aún no he podido contrarrestar. Pero lo que no consiento, de ninguna de las maneras, y máxime cuando yo he fracasado en ese empeño, es que el maricón de mi exmarido tenga su propia entrada en Wikipedia.

martes, 23 de diciembre de 2014

SOÑAR EN SERIO, DE ENRIQUE ÁLVAREZ


Con el permiso de su autor, transcribo reseña de este libro de relatos aparecida en Fábula, 36.

Soñar en serio, de Enrique Álvarez

Ed. Valnera, 2004
Lo primero que se lee de un libro es su portada. En Soñar en serio vemos un primer plano del Isaac de Caravaggio gritando a pleno pulmón —de impotencia, de incomprensión, acaso de indignación— mientras su padre Abraham está a punto de degollarle frente a una oveja que pasta en fondo gris con elegante indiferencia. La imagen remite a uno de los dieciséis cuentos del libro, “La barbacoa”, actualización de la historia bíblica, pero también nos aporta una certera aproximación al tono que nos vamos a encontrar en estos relatos inquietantes, aparentemente realistas, poblados de seres desquiciados que protagonizan tramas bien urdidas, narradas con estilo transparente y lenguaje preciso. En la mayoría de los relatos, un personaje que ha sucumbido mental o moralmente ante la presión insoportable de su vida irrumpe en la placidez existencial de otro, el narrador o el focalizador de la historia, amenazando así su existencia acomodada y desatando consecuencias imprevisibles, no siempre explícitas.
Juan Manuel de Prada, que recientemente ha dedicado toda una columna del semanal XL a este libro, adscribe a Álvarez en su misma categoría, la de “escritor católico”. Además del estatus de rara avis en el panorama literario español, me pregunto qué implica hoy ostentar este marbete. Ciertamente, la fe cristiana y la gracia son elementos temáticos del entramado de muchos relatos, pero no de un modo didáctico o edificante. Si bien los sacerdotes abundan más de lo habitual entre sus personajes –como declaró en una entrevista, le “atrae lo sagrado”— estos suelen mostrarse infelices, secularizados o abiertamente indignos. Al igual que en su obra anterior, Garabandal, La risa de la Virgen, nos encontramos ante cierto desarrollo del principio clásico de “corruptio optima, pesima”, la degradación de quien debiera ser digno es catastrófica.
Quizá, pues, lo que diferencia al escritor católico contemporáneo es su rechazo de la inanidad, de la insoportable levedad del ser, y su conciencia de la trascendencia del drama humano que cada uno representamos en esta vida. Así, las decisiones personales, los errores no detectados y no expiados, la corrupción personal ante el atractivo del mal, repercuten en nuestras vidas y en las de nuestros semejantes, y acaso en toda una eternidad. Las delicadas cuestiones morales que un escritor católico analiza y desmenuza encierran una insufrible radicalidad de fondo, aunque se planteen –como es el caso— con serenidad, innuendo y elipsis.
Mi selección personal incluiría el primer cuento, “Ángel en peligro”, en el que un psiquiatra se obsesiona con una paciente de aspecto angelical y llega a traspasar los límites de la profesionalidad; “Tres palabras de más”, sobre un periodista que afronta las consecuencias de no haber sido totalmente prudente ante su jefe; y “Un día y veinte años”, un relato dialogado que viene a arrojar luz, de un modo ingenioso, sobre otro aparecido anteriormente en el libro. También destacaría “Los ojos”, que viene a retomar una temática ya tratada en libros de relatos anteriores (El trino del diablo, por ejemplo), donde lo que ha destrozado al personaje-perdedor es precisamente la intolerable conciencia de ser un genio.
Luis Mateo Díez da una definición precisa en el prólogo: “Lo que Enrique Álvarez cuenta es siempre arriesgado, y el riesgo contiene la conmoción con que se puede leer, un riesgo que destila de la contingencia y las contradicciones en que el corazón humano se debate”. Por estos y otros motivos califica a Álvarez de “peligroso”. Sin duda, un narrador capaz de atraparte desde las primeras frases de cada relato y de mantenerte sin aliento hasta un desenlace a menudo inquietante es un peligro para nuestra complacencia.
Miguel Canterac

domingo, 14 de diciembre de 2014

Presentamos Fábula 36 el 11/12/14

El jueves 11 de diciembre, a las 8 de la tarde, comenzó el encuentro de presentación del número 36 de Fábula, organizado en el espléndido salón que nos cedió generosamente el Hotel Carlton Rioja. Nos acompañó un nutrido grupo de amigos y lectores de la revista, en un día en que Logroño no daba abasto en lo relativo a organización de actos culturales simultáneos (Premio de Novela, Aula de Cultura, Recital de Pablo Sáinz Villegas, presentaciones de libros, etcétera). Se estrenaron unos cuantos alumnos de la UR en sus diversos cometidos para sacar adelante la iniciativa. Por ejemplo, la mesita de venta estuvo atendida por Elizabeth y Nazareth, que consiguieron que se agotaran los ejemplares disponibles del 36; y Jonatan y Adrián tomaron notas para redactar la crónica del evento.

Elena Larrinaga (Foto UR)

El acto comenzó con unas palabras de Mari Cruz Navarro, vicerrectora de Estudiantes y Empleo de la UR. Luego, casi sin previo aviso, empecé a llamar al estrado a los autores del número 36 que estuvieran presentes, para que leyeran un breve texto o hicieran un resumen de sus relatos, si estos eran extensos. Todos se dejaron liar, y así, con una dinámica bastante ágil oímos algunas de las voces tan diversas que comparten páginas: versos de Lourdes Cacho y Rafael Romero, microrrelatos de Coke Martínez, Paco Páez de la Cadena y José María Araus, o resúmenes prometedores de las historias de Rev Llyn, Fran Oteiza o Jonatan González. Ante esta sucinta muestra de los textos que ven la luz en el número 36, a los que sacamos la revista nos confirmó que merece la pena superar los obstáculos (ver mi quejumbrosa entrada) para seguir descubriendo valores literarios.
Tras esta primera parte, dimos paso a la invitada. Inicialmente iba a venir el poeta cubano Raúl Rivero, pero problemas de salud lo impidieron, y en su lugar recibimos a Elena Larrinaga, también cubana y también comprometida con la libertad. Presidenta del Observatorio Cubano por los Derechos Humanos, miembro del Comité de apoyo del Instituto de Memoria Histórica de Cuba, fundadora del Diario de Cuba y representante de las Damas de Blanco en España, Elena Larrinaga nos cautivó con su tono sincero y arrollador. Nos animó a no desfallecer en la producción de cultura impresa (la que siempre pervive), porque la cultura es la mayor manifestación de libertad, y la aportación de opciones intelectuales y creativas contribuye a hacernos mejores y a ser más libres. Sin cultura no hay pensamiento, y resulta más fácil la manipulación ideológica o de otra índole. Comparó nuestra revista con otras fundadas en Cuba, que por desgracia han acabado sucumbiendo al control estatal.
En la fase de debate le interesaba especialmente que los jóvenes hicieran preguntas, y así fue, y se desarrollo un diálogo muy sugerente sobre la falta de libertad en Cuba, y las acciones que llevan a cabo Elena y sus compañeros para que sus compatriotas tengan más acceso a la información.

Contenidos de Fábula 36
A continuación transcribo el resumen redactado por Inmaculada Medina para la nota enviada a la prensa (de la que, ay, poco se aprovechó).

El nuevo número de Fábula 36 se inicia con el editorial que acompasa la voz crítica de estos tiempos y esboza un elogio entusiasta a la resistencia del arte y la sensibilidad literaria por encima de recortes y diezmos inexorables. La sección VERSOS, VERSOS viene cargada de melodías varias y cacofonías rutilantes trazadas a pie de verso. Lourdes Cacho dialoga con el tiempo y la muerte, Manuel Prendes con la vida y la épica, Rafael Romero o Federico Scarini con la conciencia y el alma. La sección de HISTORIAS incorpora ficciones domésticas y míticas, micro-narrativas y artísticas…en las sutiles voces de María Tena (Finalista del Herralde en 2002 y 2007), Coke Martínez, Jesús Serna, y Asier Triguero. Discurre además, por relatos de posguerra y hambruna, metafísicos y empíricos, heideggarianos y urbanos…a cargo de Rev Llyn, Roberto Vivero o Fran Oteiza. Son al fin, historias fugaces y voraces, de rabia y de celos, que conversan con la propia lógica del constructo y la magia metafictiva…en las plumas de Paco Morales, Juan Amancio Rodríguez, Luis Arévalo y Pablo González. Son también historias de herrerías e infancia, castellanas y anglófonas, de verdades diluvianas o pálpitos insondables del cívico presente – como las de María Ordóñez, Paco Páez de la Cadena y Raquel Villar. Por su parte, la sección ÓPERA PRIMA de Jonatan González fusiona la crónica de suceso y la necrológica, el fast-food chain y los mass media, para relatar la impactante historia de Kiko y Sara.
El presente número incluye los cuatro escritos ganadores del I CONCURSO DE MICRORRELATOS FÁBULA-PLANETA EÑE, que ha concedido el Primer Premio a Sandra Fernández por “Entierro”. La sección LETRA EN MOVIMIENTO, dedicada a los hermanamientos entre cine y literatura, ofrece esta vez un relato del periodista Jonás Sáinz que constituye un homenaje a la película Calle Mayor. PERROS VERDES nos presenta la ínclita figura del periodista reformista riojano Gaspar Rico y Angulo, crucial en la lucha combativa contra los nepotismos peruanos durante el sudamericano Siglo de las Luces, al albor de las rebeliones románticas de independencia del siglo XIX. El número culmina con una actualización de reseñas y novedades en la informativa sección DE AQUÍ Y DE ALLÁ, y con flashes de la Quinta Edición del Taller de Crítica y Creación Literarias, que contó con la charla cálida y erudita de Gustavo Martín Garzo.
Desde el punto de vista gráfico, es destacable la colaboración de la fotógrafa Malele-María Martínez, y la colorida portada a cargo de la joven Carmen Argüelles, estudiante de Historia en la UR. Tal como sugiere el editorial, en el futuro Fábula se propone movilizar aún más a los jóvenes talentos de la Universidad de La Rioja, para seguir siendo un punto de referencia ente los estudiantes con inquietudes literarias y artísticas.

viernes, 5 de diciembre de 2014

Presentación de Fábula 36

Este jueves, 11 de diciembre, presentamos el número 36 de Fábula, que se ha hecho de rogar.
Será en el Hotel Carlton de Logroño (c/ Gran Vía, 5) a las 20.00, con la intervención del poeta cubano Raúl Rivero como padrino.

¡Invitado el que lo lea!

domingo, 30 de noviembre de 2014

IN THE PICTURE: WAUGH'S WAR

He aquí mi nuevo libro, recién salido del horno: In the Picture: The Facts Behind the Fiction in Evelyn Waugh's Sword of Honour (Amsterdam y Nueva York, Rodopi). Lo comparto con Donat Gallagher, editor de los diarios de Evelyn Waugh y uno de los más prolíficos estudiosos del escritor británico. Reproduzco el texto inglés de la contraportada en traducción libre.


La guerra de Evelyn Waugh es un tema fascinante, igual que lo son sus novelas y diarios bélicos. Atraído a unidades que ofrecieran el máximo riesgo, pero a menudo frustrado en su búsqueda de acción, Waugh se alistó en diversos regimientos, presenció la batalla en Creta y operó tras las líneas de la Croacia ocupada. In the Picture aborda las experiencias de Waugh, intensas o triviales, con una exhaustividad inédita hasta la fecha, y muestra cómo estas inspiraron la trilogía Sword of Honour. También arroja luz sobre las breves insinuaciones que se ofrecen en la narrativa de acontecimientos clave de la guerra, al tiempo que enfatiza su orientación estratégica. Las relaciones individualistas de Waugh con sus superiores, subordinados y opinión pública le han acarreado acusaciones controvertidas. El presente libro, recurriendo a fuentes archivísticas, examina hasta qué punto Waugh valía para ser oficial, su comportamiento en Creta, su expulsión de la Brigada de Servicios Especiales, y su servicio en Croacia. Nuevos y sorprendentes descubrimientos echarán por tierra mitos muy consolidados.  

domingo, 2 de noviembre de 2014

LOS APUROS DE UNA REVISTA LITERARIA



Hoy pienso hablaros con cierta franqueza de los apuros económicos de la revista literaria Fábula en los últimos años. Es algo que nunca he hecho abiertamente, y no sé qué consecuencias traerá, pero me apetece hacerlo. Antes de entrar en materia, aprovecho para anunciaros que está en marcha el número 36, que se presentará, D.m., en diciembre. Como es habitual se aceptan colaboraciones, pero daos prisa.

Fábula lleva apareciendo desde 1996. Surgió como catalizador de las ganas de leer y escribir de un puñado de jóvenes alumnos de filología y su profesor (que entonces también era joven). Ellos acabaron sus estudios, siguieron sus respectivos caminos, otros vinieron, y el profesor se quedó. Podría mencionar muchos nombres de los que han hecho Fábula a lo largo de estas dos décadas, pero me quedo con tres: Eugenio, Ascen y Axel. Con el tiempo, sin perder su carácter universitario (y por ende, juvenil), la revista ha proporcionado oportunidades de publicación a casi un millar de autores, nacionales e hispanoamericanos, noveles y consagrados. En efecto, nunca han faltado en cada número una o dos firmas de prestigio que han “donado” sus inéditos para iluminar así con su compañía el trabajo de otros menos conocidos.

Por otro lado, ni el director, ni el consejo editorial, consejo asesor, colaboradores, pintores, fotógrafos, reseñadores, etc. perciben gratificación alguna. Los gastos de la revista están ajustados al milímetro, y derivan de la maquetación, la impresión y (mientras se pudo) las elementales e ingratas labores de coordinación. Si las administraciones públicas tuvieran una décima parte proporcional de nuestra contención de gasto, otro gallo les (nos) cantaría. Como es obvio, revistas de esta índole no pueden sobrevivir de las ventas, por lo que, si la Cultura debe ser objeto de subvención por parte de instituciones públicas o privadas, iniciativas como Fábula deberían estar entre las beneficiarias. ¿O no? 

Por eso, llevamos diecinueve años mendigando ante dichas instituciones para conseguir los cuscurros que nos permitan subsistir. Desde 1996 nunca faltó la ayuda de la Universidad de la Rioja, primero como patrocinadora, desde 2006 como co-editora junto con ARLEA, la asociación que creamos en el origen para editar la revista. Tampoco faltó al principio la ayuda de la entonces Dirección General, ahora Instituto Riojano de la Juventud (IRJ). Este, a partir de 2008, ha cerrado el grifo. Aunque el actual director del IRJ no ha encontrado aún hueco en su agenda para recibirme, la funcionaria me ha dicho que ahora la prioridad son los campamentos juveniles de verano, y que no financian literatura. Bueno, casi, pues en los últimos años el IRJ no solo financia, sino que ha asumido íntegramente los gastos y organización de una exitosa actividad literaria veraniega, el Agosto Clandestino. 

Otro patrocinador que también nos ha cerrado el grifo traumáticamente es el Ministerio de Educación y Cultura, que antaño nos distinguió al incluirnos en el Programa de Fomento de la Lectura. A la vista de estos recortes, al comenzar 2013 y ver que las modestas arcas de ARLEA se iban vaciando, lo primero que peligraba era la contratación (un ajustadísimo tiempo parcial) de la persona que desempeñaba la coordinación. Tareas ingratas pero necesarias para que la revista funcione con seriedad. Por ejemplo, cualquiera que se dirigía a la revista con un escrito, petición o sugerencia recibía siempre la respuesta atenta y personalizada de nuestra coordinadora, algo que no hacen ni las grandes editoriales. Con el fin de evitar el despido, hice gestiones con las escasas entidades que aún patrocinan cultura en La Rioja. Dos de ellas --una universidad privada on-line y una bodega-fundación-- me prometieron sendas ayudas, pero luego debieron de olvidarse. Además, la primera propuesta me ocasionó una llamada a capítulo de las autoridades de mi propia universidad, que no aceptaban semejante compañero de alcoba. En fin, la consecuencia de ambos fracasos es que tuvimos que despedir a finales de 2013 a la trabajadora que había desempeñado impecablemente durante ocho años las labores de coordinación.

Es lógico que las adversidades conduzcan al desánimo. Y no cabe duda de que diecinueve años de mendicidad también desgastan, aunque la labor que se hace desde Fábula no ha dejado de entusiasmarnos. En cualquier caso, superado el bache, pretendemos seguir como podamos, al menos un trecho más. Este año no saldrán dos números, sino uno, pero este se hará con el mayor cariño posible. 

Pues eso. Bien como lector, colaborador, suscriptor o mero espectador, te esperamos.

(Más información en: www.revistafabula.com )

domingo, 12 de octubre de 2014

POR UN TATUAJE

Empiezo temporada con un microrrelato, uno de los más breves que he escritoTambién tiene segunda parte.

 



POR UN TATUAJE

En pleno embeleso enamorado, se hizo tatuar todo el cuerpo y los brazos con su nombre y su rostro. Fue un gesto muy propio de su carácter ardiente y de un absoluto desprecio por el futuro.

Luego vino la convivencia, el compromiso, la rutina, las discrepancias, la crisis, la separación. Y, como corolario, la visita al cirujano dermoesteta que le podía eliminar esos tatuajes que tanto comprometían.

Fue esa tarde otoñal, dando vueltas al presupuesto desorbitado que contemplaba innumerables sesiones de dermoabrasión, cuando se decidió a llamarla, después de tanto tiempo. Fue una conversación nerviosa, difidente, pero que abriría puertas a medio plazo.

En esta noche insomne, mientras ella duerme plácida a su lado, jura que nunca le confesará la razón de su regreso.

domingo, 5 de octubre de 2014

I'M BACK

Disculpad, amigos, visitantes y voyeurs, que os haya tenido un poco abandonados este verano. No, no me ha secuestrado nadie. He estado casi tres meses en EEUU, recabando información para lo que (espero) será mi próximo libro. Y este tipo de retiros solo funcionan si, en vez de tener las cincuenta cosas habituales en la cabeza, te quedas solo con cinco o seis. Así que el blog ha sido una de las cuarenta y cinco o cuarenta y cuatro que se han quedado fuera. Sorry.

Pero vuelvo con renovados deseos de acudir a nuestra cita, si no semanal, sí periódica. Así que no os olvidéis del todo de mí, ¿vale?

miércoles, 4 de junio de 2014

MARTÍN GARZO: HISTORIAS QUE ENSEÑAN A VIVIR


Fotos Nacho Torres

Gustavo Martín Garzo cerró el V Taller de Crítica y Creación Literarias con una charla cálida y erudita a la vez,  rebosante de la sabiduría del creador, que nos devolvió a la esencia de la narrativa, a esa ficción que nos hace humanos (J.M. Merino). Con el título de “Diez historias”, Gustavo sobrevoló por las narraciones que más huella le han dejado en su larga trayectoria de lector, o que mejor definen el acto de narrar.

Comenzó con una sincera declaración: no creía en los talleres literarios. Al menos, no como panacea donde se aprende a ser creativo. Sí como acto de camaradería, como ocasión de compartir nuestro amor por la lectura y la escritura, como excusa para sentirnos acompañados. En el origen de todo está la lectura. Y leemos para vivir más intensamente nuestra propia vida, o porque esta no nos resulta suficiente y queremos vivir muchas otras. En el fondo del amor a la literatura está el amor por la vida.

En un segundo lugar viene la escritura. Hemingway decía que para escribir hay que estar enamorado. Y esto no quiere decir que solo alguien en estado de enajenación (¿transitoria?) esté capacitado para escribir, sino que el autor tiene que estar comprometido hasta la médula con lo que pretende escribir. De alguna forma el razonamiento podría ser: “Solo yo estoy capacitado para escribir esta historia.” O también: “Si yo no la cuento, el mundo se quedará sin escucharla. Y eso sería una lástima.”

Otra de las virtudes de la escritura es que nos afina la percepción, nos agudiza la mirada. Alguien habituado a escribir está habitualmente alerta para captar los instantes de epifanía, esos momentos de lo cotidiano en los que se nos abre una flor. El hábito de escribir nos traza puentes hacia otra realidad oculta, no evidente. O, adaptando una imagen de su antiguo profesor Santiago de los Mozos, la literatura es como al abuelo que lleva a su nieto a ver un desfile y sabe ubicarle en el lugar donde se va a contemplar mejor.

También la escritura es una lucha contra la muerte, en diversos sentidos. Por un lado, porque el que escribe deja algo que le sobrevivirá cuando ya no esté en este mundo. De algún modo, la literatura es un signo de que debe haber algo más allá, es una rebeldía contra nuestra mortalidad y finitud. Como el Noé bíblico con sus parejas de animales, el escritor pone en el relato lo que quiere que sobreviva, que no se pierda. Incluso los libros más nihilistas contienen esta esperanza. Nos contó que le divierte imaginar una biblioteca como una reunión de fantasmas, donde oímos la voz de muchos de los que nos precedieron. Por otro lado, la literatura tiene poder curativo, como ilustra la historia de Sherezade, que noche a noche va posponiendo la muerte al tiempo que sana al marido enfermo.
 
De la mano de Gustavo repasamos varias historias clásicas que constituyen fuentes inagotables de inspiración. Así, sacó punta a relatos de las Mil y una noches o Barbazul, a los mitos de Acteón, de Eros y Psique, o de Orfeo descendiendo a los infiernos, a narraciones del Génesis, nos acercó a “La prueba”, de Coleridge, a “El anillo de Carlomagno”, de Italo Calvino, a El capitán Tormenta de Salgari, sin olvidar una de sus obras favoritas, Lejos de Africa, de Isak Dinesen. En suma, hizo una defensa a ultranza del papel de la imaginación en nuestras vidas, y de cómo esta nos ayuda a unir lo que la razón separa.

lunes, 26 de mayo de 2014

Juan Casamayor: Publicar cuento en España


 Juan Casamayor, editor de Páginas de Espuma, la prestigiosa editorial española dedicada a la narrativa breve, aportó otra visión más práctica a nuestras miradas sobre el cuento. Habló de la edición en España, de las características de un manuscrito propuesto a las editoriales, de los más destacados cuentistas contemporáneos, y de otras muchas cuestiones suscitadas por los asistentes, en un coloquio que se alargó hasta casi dos horas y media.

El relato en España
Casamayor destacó el papel generacional jugado por los cuentistas nacidos en la década de los 60 (Eloy Tizón, Juan Bonilla, Ángel Zapata…), que suponen una especie de nexo generacional, pues tienen en cuenta a sus predecesores (Medardo Fraile, José María Merino, Cristina Fernández Cubas), a la vez que están atentos a los jóvenes valores que surgen.

En general piensa que en los últimos años ha subido la calidad del relato en España, y a eso ha contribuido en gran medida la incorporación de mujeres cuentistas. También ha aumentado la cantidad y calidad de los lectores de cuento, y las redes ayudan a estar más al día de lo que se produce y a crea una especie de comunidad lectora.

Algunos datos: en 2012 (último año del que hay informe fiable) se editaron en España unos 80.000 títulos, que en total dieron origen a unos 280 millones de volúmenes. De los 80.000, unos 14.000 se consideran libros de literatura, de los que 11.000 son novelas y 2.200 entran en la categoría de “otros”, en la que se incluye el cuento. La tirada media de los “otros” fue de 1.954 ejemplares, mientras que de novela fue de 4.134 (los best sellers suben esta media considerablemente, claro).

Hablo luego de las editoriales independientes, en las que entraría Páginas de Espuma (P.E.). Uno de sus distintivos es la “vocación de fondo de catálogo”, que hace que los libros funcionen (se hable de ellos, se compren…) durante años después de su publicación. El editor independiente ha de ser un entusiasta y un amante de las letras, aunque para sobrevivir también debe cuidar los aspectos “fenicios”. En concreto, P.E. ha colocado la temida etiqueta de “no se admiten originales no solicitados” porque les resultaba imposible atender los 700 manuscritos anuales que recibían. Juan Casamayor calcula que el coste de leer 900 manuscritos es de unos 16.000 euros. Además, para garantizar que la editorial se vuelca en la elaboración y promoción de cada título, no pueden ni deben asumir más que un puñado de publicaciones al año.

Cómo presentar un manuscrito a una editorial
A continuación dio unos consejos valiosos para todo autor de ficción que persigue el sueño de ser editado. Para empezar, hay que elegir muy bien la editorial, que debe estar en la línea del manuscrito enviado. Se quejó de que aún recibe propuestas de novelas, cuando P.E. nunca ha publicado este género. El autor no debe mandar propuestas indiscriminadamente, aunque lo haga por correo electrónico.

Una vez elegida la editorial idónea, el autor debe abrir un cauce con ella, pactar un encuentro (aunque sea telefónico) con un responsable. En otras palabras, asegurarse de que el texto va a ser leído. Si lo consigue, el libro pasará por un complicado proceso de selección a través de diferentes filtros, pero es importante asegurarse de que, al menos, consigue entrar en dicho proceso.

La propuesta debe estar acompañada de una carta de presentación, una sinopsis (incluso en un libro de cuentos), una breve biografía (ojo con extenderse indebidamente, o ponerse por las nubes), y (parece una tontería) unos datos de contacto. El manuscrito debe enviarse con limpieza, con márgenes generosos, sin encabezados y bien numerado. La letra, clara y con interlineado. Por supuesto que hay que cuidar la ortografía, y para ello el autocorrector del procesador de textos no suele ser buen consejero. Si el texto lleva ilustraciones, inclúyanse, y si son de otro, especificar el acuerdo. Mejor no adjuntar una propuesta de portada, esperar a que el libro entre en proceso de elaboración. Que las citas vayan ya en la primera versión, así como las dedicatorias. Por cierto, no conviene exagerar en el capítulo de agradecimientos.

Tras el complicado proceso de selección, la editorial se pondrá en contacto con el autor aceptado. A partir de ahí es el momento de charlar largamente con el editor y oír sus opiniones, prestando atención a los consejos que parezcan oportunos. En el caso concreto de un libro de microrrelatos, Juan Casamayor afirmó que lo normal es que el autor pacte con el editor el orden y la selección de estos, de tal modo que la media de microrrelatos desechados puede llegar a un 30% de los previstos inicialmente. Se trata, una vez más, de podar.

sábado, 17 de mayo de 2014

RUBÉN ABELLA (ET ALII): EL CONFLICTO NARRATIVO


EL CONFLICTO DE TODA HISTORIA
La sesión de Rubén Abella, veterano en nuestros talleres, era de las más esperadas. Una vez más, no defraudó las expectativas. Su intervención del 6 de mayo, “El conflicto en narrativa”, estuvo de nuevo muy bien ajustada y medida, expuesta con entusiasmo y con multitud de ejemplos y de material para el análisis.
Foto: Nacho Torres

Rubén recordó que la escritura se parece a un viaje: hay que saber a dónde se va, y pensar cómo llegar allí. Para eso es fundamental planificar la trama, no vale con dejarse llevar. Conviene apuntar las ideas que nos vengan, diseñar con cuidado la estructura, y distribuir bien los puntos de inflexión, aquellos momentos en que la trama de un giro considerable.

Dentro de este contexto, uno de los ingredientes necesarios de toda narrativa es el conflicto. La mayoría de las historias giran en torno a alguien que quiere algo, y a alguien que se opone a ello. La narrativa cinematográfica, de hecho, explota este esquema intensamente, porque sabe que funciona y seguirá funcionando.

El invitado recomendó al escritor que piense en sus propios conflictos personales como caldo de cultivo de ficción. No se trata necesariamente de resolverlos, pues el fin de la literatura no es dar soluciones, si no más bien plantear interrogantes.

Esbozó los diferentes tipos de conflicto más comunes en narrativa, planteados como el enfrentamiento de un ser humano contra otro ser humano, contra la naturaleza, contra sí mismo, contra la sociedad o contra la obra humana. Ilustró la presencia de cada caso en fragmentos de obras de Richard Yates, Raymond Carver, Jack London, Stephen Crane, Edgard A. Poe, E.L. Doctorow, William Faulkner y (para salir de lo norteamericano), Dostoievski.

SABER LEER, SABER COMENTAR
Una semana antes impartí mi sesión, orientada al comentario colectivo de los trabajos de los propios asistentes al taller. Comencé afirmando que, aunque entre las virtudes del escritor no suele destacar la humildad, hay que ser capaz de aceptar las lecturas críticas que nos hagan personas de buen criterio literario. Eso no implica hacer caso a todas sus sugerencias, por supuesto, pero al menos saber oírlas. Siempre se puede aprender algo.

Con el fin de esbozar unas pautas críticas para los comentarios, entre todos reconstruimos un decálogo de consejos sobre escritura de relatos a partir de lo que habíamos oído en las sesiones anteriores. Los aspectos que más habían llamado la atención de los asistentes eran:
            –El relato debe mostrar más que contar.
            –Debe ser económico, intenso.
            –Debe recurrir a imágenes sensoriales.
            –El texto muestra una décima parte de lo que ha pasado (la teoría del iceberg).
            –Ha de crear una atmósfera.
            –El paisaje recreado es a menudo subjetivo.
            –El escritor puede recurrir a su lado más oscuro para buscar inspiración.
            –Escribir es un acto de rebeldía. El relato desafía lo convencional.
            –Es importante que haya una chispa en el desenlace.
            –Hay que contar con el papel activo del lector.
Foto: Nacho Torres
A continuación, pasamos a comentar once relatos escritos para la ocasión, todos con un elemento de “malentendido”. Cada autor salió a leer su trabajo, y después escuchó los comentarios y sugerencias de sus compañeros y, en su caso, replicó. En cada tanda nombré a un “crítico malo” (con antifaz) y a un “crítico bueno” (con gorro festivo) para que se ejercitaran en el arte de encontrar reparos y virtudes respectivamente. Pero no hizo falta tirar de la lengua, los asistentes se lanzaron con entusiasmo a comentar los textos: “En el crisol de las pesadillas”, de Salvador Rodríguez Gallardo, “El asesino a sueldo”, de Rakel Ugarriza, “En mala hora”, de Antonio Murga, “La musa”, de Coke Martínez, “Universos paralelos”, de Antonio Millán, “Sí quiero… o no”, de Sergio Generello, “Sopla”, de Reve Llyn, “Dejà Vu”, de Pablo González, “Kiko y Sara”, de Jonatan González, y dos relatos sin título de las benjaminas, María Alonso y Cristina Juliana González. Esta última reconoció haberse inspirado en la sesión de Manuel Pérez Saiz y en su consejo de aprovechar cualquier motivo para hacer literatura, como por ejemplo la caída de una mota de polvo en cinco segundos. O la vida de un botellín de agua mineral...

sábado, 10 de mayo de 2014

LETICIA BUSTAMANTE: EL MICRORRELATO HISPÁNICO


No siempre tiene uno la oportunidad de escuchar una exposición tan documentada y a la vez tan amena. Quizá porque no es fácil aunar erudición y vitalidad como lo hace Leticia Bustamante, especialista de talla internacional en la teorización sobre el microrrelato hispánico.

Comenzó contrastando a los defensores y detractores del microrrelato (MR) como género. Mientras para Luis Mateo Díez es “un relato ascético, una expresión verbal con una fuerte sugerencia narrativa, como una carga de profundidad”, para Andrés Ibáñez “en el 99,99 por ciento de los casos no son más que chorradas”.

Para Leticia, el MR debe tener las siguientes características: brevedad textual (concisión, intensidad y tensión narrativas, lenguaje preciso y connotativo); virtualidad narrativa (adelgazamiento de la fábula, incertidumbre, transmutación de la narratividad), pero a la vez ser una ficción compleja (con densidad significativa, heterogeneidad de los mundos representados y una extrema filiación cultural). Esto implica que el autor de MR debe tener una amplia cultura literaria y conocer la tradición; y, a su vez, el lector también debe ser capaz de decodificar estos signos que pueden llegar a ser muy sutiles. El proceso de creación es exigente y laborioso, y establece una complicidad con el receptor, que a su vez debe someterse a un proceso laborioso y complejo de interpretación.

A continuación señaló los rasgos pragmáticos, de la historia y del discurso propios del MR, ilustrándolos con numerosos ejemplos tomados de la micronarrativa hispánica. Entre los pragmáticos destacaré que es frecuente encontrar cierto hibridismo de géneros y un característico distanciamiento, y que el MR es un recurso óptimo para la experimentación. En cuanto a los rasgos de la historia, existe una fuerte presencia de lo onírico, lo fantástico, lo metaficcional, lo filosófico…, a menudo sazonado con ironía o sátira. Entre los rasgos del discurso, los personajes están poco caracterizados y las descripciones de espacio son escasas, a la vez que cobra importancia el símbolo, la metáfora, la metonimia y la paradoja.

Fotos Nacho Torres
Para concluir este resumen imposible, destaco las cinco tendencias principales en que se divide el MR hispánico según la invitada: fantásticos, insólitos, alógicos, parasimbólicos y transculturales. Finalizó dando muchas recomendaciones, de relatos, de blogs, de editoriales, de antologías... Para los aficionados al MR, Leticia Bustamante nos dejó, además del recuerdo de una exposición magistral, innumerables hilos de los que tirar.

jueves, 24 de abril de 2014

MANUEL PÉREZ SAIZ: IMAGINACIÓN AL (SUPER)PODER


Foto UR
Ya había yo advertido a los asistentes al taller: “No sé de qué va a hablar Manuel Pérez Saiz, pero estoy seguro es de que os va a desconcertar”.  Y se cumplió. Es difícil ser tan sugerente y tan divertido a la vez y mantener el ritmo durante dos horas. No, mantener es incorrecto. El ritmo de interés hermanado con entretenimiento (muchos acabamos con agujetas de tanto reír) fue incrementándose exponencialmente a lo largo de su intervención, titulada "Los superpoderes del microrrelato".

Manuel se presentó como profesor antes que escritor. Y, en efecto, consiguió lo que solo los buenos maestros alcanzan: remover, dejar huella. De su paso por Logroño quedó, entre los que le oímos, la impronta de un convencimiento que nos transmitió con naturalidad campechana, entre anécdota y anécdota: el escritor tiene capacidad para hacer lo que le dé la real gana. Es un experimentador, un “enredador”. A pesar de que muchos aspirantes a escritor querrían llegar a vivir de ello, el no depender de la escritura para la manutención tiene innegables ventajas: te permite ejercitar al máximo las potencialidades de tu imaginación, sin tener que depender de gustos mayoritarios o modas.

Un poco de teoría: el relato breve debe ser sorprendente, impactante, capaz de remover al lector. Se pueden trazar ciertas analogías con las técnicas de la publicidad, aunque conviene recordar que el relato es una forma literaria “pura”, no busca el lucro. Debe estar inspirado en hechos reales, lo que no implica que uno despierte habitualmente ante dinosaurios, sino que hay algo en el germen del relato que el creador conoce bien. Algo que se puede exagerar o transformar, pero que le interpela personalmente. En este sentido, hay que aprovechar las numerosas oportunidades de inspiración que nos brinda la vida real. Todo vale… siempre que haya imaginación y talento, claro.
Foto UR

El relato es también muy versátil, y tiene capacidad de interpolarse en textos superiores. Manuel nos señaló y comentó ejemplos de microrrelatos insertos en el Quijote, pero también en lugares tan dispares como ciertas canciones de la “movida” ochentera. Completó su sesión poniendo deberes a los asistentes: escribir microrrelatos inspirados en unas curiosas mímicas. Si una frase que, según él, define el microrrelato es: “Eh, usted, no se me relaje”, no creo que nadie se pudiera relajar (léase “aburrir”) teniendo a semejante comunicador delante.