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martes, 5 de junio de 2012

III TALLER DE CREACIÓN Y CRÍTICA: ROCIO ARANA Y RICARDO MORA


“Escribir un diálogo es echar a volar a los personajes”
 Durante la tarde del 22 de mayo tuvo lugar la sexta sesión del III Taller de Crítica y Creación Literarias. Comenzó con la lectura de dos fragmentos de posibles novelas de sendas asistentes, que fueron comentados por el resto de compañeros. Eran escritos muy diferentes en el tono, el tema, los personajes, etc., pero que, a pesar de encontrarse en una primera fase, habían sido elaborados con sumo cuidado.
Tras este ejercicio, Rocío Arana, profesora de la UNIR y poeta, comenzó su taller titulado “El diálogo en la narrativa”, en el que explicó las claves para crear un diálogo que aporte dinamismo y verosimilitud a la narración. Para lograr esto, recalcó la necesidad de tener un profundo conocimiento previo de los personajes que van a hablar, porque “al igual que escribir es jugar con las palabras, escribir un diálogo es echar a volar a los personajes”. Del mismo modo, destacó la importancia de la naturalidad —sin caer en lo vulgar—, que el diálogo suene a habla real, es decir, empleando frases cortas, titubeos, interjecciones, palabras rotas, etc. También habló de cómo dosificar el suspense para que resulte más efectivo. 
 En la última parte de esta sesión, Rocío Arana indujo a los asistentes a poner en práctica sus consejos, para lo cual propuso tres situaciones diferentes con las que crear otros tantos diálogos.
“Hay que asomarse a los márgenes”
El pasado martes, día 29, Ricardo Mora dirigió la penúltima sesión del taller. Bajo el título “Los márgenes del canon”, Ricardo Mora incitó a los asistentes a conocer las obras que se consideran recomendables, pero también a buscar otras que se encuentran fuera de este marco por varias razones.
En primer lugar, los cánones siempre están condicionados por diversos factores, como la publicidad, los premios, las editoriales, la visibilidad en las librerías, el haber sido reseñados, el boca a boca, etc. Todos estos elementos llevan a cabo una selección, por lo que si nos guiamos exclusivamente por ellos, solo conoceremos una pequeña parte de los libros que se escriben.
En segundo lugar, los cánones cambian con el paso de tiempo (todos conocemos a autores que en algún momento han sido muy valorados, pero que han perdido vigencia con los años), también los gustos varían: la temática, el estilo, el lenguaje, etc.
Además, en otros países hay personas o instituciones que han logrado la suficiente autoridad para marcar el canon, para elegir qué leer o no leer, como es el caso del crítico Harold Bloom; pero en España no parece haber un magisterio claro en este asunto.
Por todas estas razones, cada lector debe conocer las obras “recomendables”, pero también asomarse a los márgenes (escritores olvidados, géneros poco conocidos…). De este modo podrá elaborar su propio canon y enriquecerlo.
(Fotos y notas: Ascen Jiménez)